Durante su encuentro con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó que Japón obtiene más del 90% de su suministro de petróleo a través del estrecho de Ormuz, subrayando la importancia de que Tokio considere incrementar su implicación en la protección de esta vía estratégica. Según informó Europa Press, Trump recalcó que la protección del tráfico marítimo en Ormuz resulta especialmente relevante para países como Japón, que dependen de manera directa de este corredor energético.
El mandatario estadounidense manifestó que su país defiende el estrecho de Ormuz fundamentalmente en beneficio de terceros Estados. "Nosotros no usamos el estrecho. Estamos defendiendo el estrecho para todos los demás. Y en el caso de la OTAN, no quieren ayudarnos a defenderlo, y son ellos quienes lo necesitan", declaró Trump, citado por Europa Press, al referirse a sus expectativas sobre una mayor implicación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte en la seguridad del paso marítimo.
De acuerdo con lo publicado por Europa Press, el presidente dirigió su mensaje directamente a los aliados tradicionales de Estados Unidos, cuestionando la falta de compromiso de algunos miembros de la OTAN respecto a un eventual despliegue naval en la zona. Trump resaltó que "los aliados de la OTAN se están volviendo mucho más amables" con respecto a las demandas estadounidenses para tomar responsabilidades en Ormuz, aunque hasta ahora, señaló, la mayor carga ha recaído en Washington.
El jefe de la Casa Blanca fue explícito al señalar que la presencia militar estadounidense en Ormuz responde esencialmente a razones de cortesía. "Nosotros prácticamente no obtenemos nada. Estamos por debajo del 1%. No necesitamos ni siquiera ese porcentaje así que creo que lo hacemos por cortesía", detalló el mandatario, enfatizando que el tránsito petrolero por el estrecho es mucho más relevante para países europeos y asiáticos que para los propios Estados Unidos. Europa Press reportó que Trump mencionó específicamente a China y a ciertos países de Europa como los principales afectados por la inestabilidad en la región, dado que dependen en gran medida del petróleo que cruza este punto estratégico en el Golfo Pérsico.
En referencia a Irán, Trump sostuvo que existe un amplio consenso internacional sobre la amenaza que representa este país, tanto para Oriente Medio como para la comunidad global. "Virtualmente todos los países apoyan los objetivos del ataque a Irán. Irán es una amenaza seria para el mundo, para Oriente Próximo y para el mundo y todo el mundo está de acuerdo conmigo", afirmó el mandatario, según consignó Europa Press.
El presidente estadounidense aprovechó la intervención para asegurar que los planes militares en relación con Irán avanzan más rápido de lo previsto. Europa Press detalló que Trump afirmó que el Ejército estadounidense va "muy por delante del calendario" y advirtió que Irán se encuentra "cerca de quedar destruido". El mandatario justificó la intervención militar estadounidense al alegar las ambiciones nucleares de Teherán y el peligro que representa su gobierno para la estabilidad internacional.
Trump explicó su decisión en términos personales y políticos, al afirmar que la acción militar fue una responsabilidad que asumió por iniciativa propia. "Tuve que hacer esto. Lo llamo una incursión. Tuve que hacer esta pequeña incursión y hacer algo que ningún otro presidente tuvo el valor de hacer", declaró el presidente, insistiendo en que sus antecesores contemplaron medidas similares pero no las llevaron a cabo. "No los culpo. No los estoy culpando. Me tocó a mí y hemos hecho un gran trabajo. Nuestro Ejército es increíble", señaló Trump para concluir sus declaraciones, según reflejó Europa Press.
Estas afirmaciones se producen en un contexto de creciente tensión en el Golfo Pérsico, donde Estados Unidos ha reforzado su presencia militar y ha pedido de manera reiterada a sus aliados una mayor corresponsabilidad en la seguridad marítima de la región. Tal como consta en el reporte de Europa Press, la Casa Blanca busca redistribuir el peso de la protección del estrecho de Ormuz entre aquellos Estados que se benefician directamente del tráfico de hidrocarburos, insistiendo en que Estados Unidos sigue actuando por iniciativa propia pero espera una reacción proporcional del resto de los países implicados.