Las reiteradas restricciones en la navegación por el estrecho de Ormuz han tenido efectos directos sobre distintas poblaciones alrededor del mundo, alejadas del conflicto en Oriente Próximo, afectando temas económicos y comerciales globales. En este contexto, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a Estados Unidos e Israel a detener el enfrentamiento con Irán y pidió a la República Islámica que cese todo ataque contra otros países de la región, de acuerdo con lo publicado por el medio original.
Según detalló la fuente, Guterres emitió este llamado durante su participación en un almuerzo con líderes de la Unión Europea en Bruselas. El jefe de Naciones Unidas enfatizó la urgencia de recurrir a la diplomacia para frenar la escalada militar, señalando que la situación corre el riesgo de propagarse y causar un daño considerable a la población civil, así como afectar negativamente a la economía internacional. Guterres remarcó que “ha llegado el momento de acabar esta guerra que corre el riesgo de descontrolarse por completo, causando un inmenso sufrimiento a los civiles y propagándose por toda la economía mundial”, dirigiéndose a Estados Unidos e Israel, quienes el 28 de febrero iniciaron acciones militares contra Irán.
Tal como consignó el medio, el secretario general de la ONU transmitió dos mensajes principales a los actores involucrados: por un lado, exhortó a Washington y Tel Aviv a poner fin a la guerra; por otro, reclamó a Teherán que detenga los ataques contra los países vecinos. Guterres argumento que “nunca han sido parte del conflicto”, refiriéndose a los países afectados por acciones de Irán, y recordó que el Consejo de Seguridad ha condenado estos ataques regionales, al tiempo que pidió la reapertura del estrecho de Ormuz, cuya navegación permanece bloqueada por decisión de la República Islámica.
El medio reportó que Guterres expresó su preocupación por el cierre prolongado de esta vía marítima crucial para el comercio global, advirtiendo que esta restricción provoca severas repercusiones económicas y sociales en naciones y pueblos que no están relacionados con el enfrentamiento. Su declaración subraya el impacto que la actual crisis tiene fuera de las fronteras directas del conflicto principal.
Respecto al enfoque que debe adoptarse, el secretario general insistió en que “es el momento de que la fuerza del derecho prevalezca sobre el derecho de la fuerza”. Aseguró que la diplomacia debe sustituir las alternativas bélicas y enfatizó que los esfuerzos multilaterales son esenciales para limitar el sufrimiento y evitar consecuencias globales graves. Guterres enfatizó también que la diplomacia debe ser el camino para resolver la crisis, priorizando la protección de civiles y la estabilidad económica internacional.
Entre los asistentes europeos, Guterres señaló que la Unión Europea puede desempeñar un papel central en la búsqueda de un orden internacional sustentado en el Estado de derecho. Según publicó la fuente, el secretario general destacó la importancia de la justicia internacional, una mayor acción frente a la crisis climática y el control de las nuevas tecnologías, aspectos que consideró centrales para la gobernanza global y la vigencia del Derecho Internacional frente a escenarios de conflicto.
Durante su intervención en Bruselas, Guterres reiteró el llamado a que predomine el respeto por las normas internacionales, y subrayó la responsabilidad de los organismos multilaterales y de la comunidad internacional en la contención de la escalada y en la reanudación del diálogo diplomático.
Según recabó el medio, las palabras del secretario general de Naciones Unidas llegan en un momento en el que las operaciones y los bloqueos en la región del Golfo han multiplicado las alertas en sectores económicos y políticos sobre el riesgo de un contagio del conflicto a territorios y sectores económicos que, hasta ahora, no tenían vinculación directa con el enfrentamiento.
En sus declaraciones, Guterres insistió además en que la comunidad internacional debe dar pasos concretos para restablecer el equilibrio y evitar un deterioro mayor de la seguridad y la prosperidad globales, en línea con lo que dictan las resoluciones del Consejo de Seguridad y las convenciones internacionales vigentes, de acuerdo a lo reportado por el medio citado.