El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, y el jefe del aparato judicial, Golamhosein Mohseni Ejei, estuvieron presentes entre los manifestantes durante las marchas por el Día de Jerusalén en Teherán, que reunieron a una multitud de ciudadanos. En medio de esta masiva concentración, una explosión causó la muerte de una mujer en la capital iraní. Las autoridades atribuyeron el incidente a un ataque aéreo, sin que hasta el momento los ejércitos de Israel o de Estados Unidos se hayan pronunciado. Según informó la agencia de noticias iraní IRNA, la deflagración coincidió con una de las jornadas de mayor movilización convocada en apoyo a Palestina y en rechazo a Israel y Estados Unidos.
Tal como publicó IRNA, los participantes en las manifestaciones en Teherán expresaron consignas dirigidas contra ambos países tras la explosión. La cadena de televisión iraní IRIB difundió imágenes que mostraban columnas de humo sobre la calle Enquelab, en tanto se escuchaban consignas religiosas y políticas, como “Dios es el más grande”, “Muerte a Israel” y “Muerte a Estados Unidos”. El episodio ocurrió en un contexto marcado por la ofensiva militar iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, tras el asesinato del líder supremo Alí Jamenei. Según consignó IRNA, los ataques han causado la muerte de más de 1.200 personas en distintas regiones de Irán, incluyendo altos funcionarios gubernamentales y de las fuerzas armadas.
Israel, según reportó IRNA, confirmó horas antes un nuevo ataque contra objetivos descritos como “infraestructura del régimen terrorista iraní” en Teherán, Shiraz y Ahvaz, aunque no se emitieron declaraciones sobre el bombardeo que provocó la explosión mortal en la capital. En los reportes de la televisión estatal, uno de los vídeos mostró al jefe del aparato judicial, Golamhosein Mohseni Ejei, declarando ante la prensa cuando se produjo la explosión, lo que generó tensión entre los presentes y aumentó la repercusión mediática del hecho.
El Día de Jerusalén, motivo de la movilización, tiene lugar anualmente el último viernes del Ramadán y representa, desde su instauración tras la Revolución Islámica de 1979, una demostración de solidaridad con la causa palestina y rechazo al sionismo, centrado en la situación de Jerusalén Este y la Explanada de las Mezquitas. El nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, dirigió su primer mensaje público desde su nombramiento —ocurrido después del asesinato de su padre, según reportó IRNA— a llamar a una participación masiva en estas marchas tanto en Teherán como en otras ciudades del país.
De acuerdo con la información difundida por IRIB, las repercusiones de los enfrentamientos han implicado respuestas militares de Irán, que lanzó misiles y drones contra territorio israelí y posiciones estadounidenses en Oriente Próximo, incluidas instalaciones militares. Las autoridades iraníes han hecho énfasis en la resiliencia y determinación de la población para hacer frente a lo que denominan “ataques brutales del régimen sionista y Estados Unidos”.
El jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araqchi, declaró ante la prensa que la masiva movilización evidencia el poder de la ciudadanía frente a las acciones militares en curso: “Los enemigos se verán forzados a reconocer el poderío del pueblo iraní”. Durante las marchas, la presencia de altos mandos estatales buscó subrayar la unidad del liderazgo y la continuidad de la política exterior pese a los recientes golpes sufridos por las filas gubernamentales.
Según detalló IRNA, la masiva convocatoria y los eventos derivados, incluidas las explosiones y sus víctimas, se insertan en un contexto de continuos episodios de violencia y tensión regional, donde la capital iraní ha recibido ataques confirmados por Israel, y Teherán ha replicado con operaciones militares que involucran el uso de drones y misiles. Las autoridades locales responsabilizaron a bombardeos extranjeros de la explosión mortal, mientras el ambiente en las calles reflejaba el descontento con Israel y Estados Unidos, con manifestantes repitiendo consignas habituales durante el Día de Jerusalén.
La Explanada de las Mezquitas, localizada en Jerusalén Este y considerada un símbolo de la lucha por la autodeterminación palestina, fue mencionada como uno de los elementos centrales del Día de Jerusalén, de acuerdo con las crónicas publicadas por IRNA y citas recogidas por IRIB. Los actos realizados formaron parte de la respuesta social a la situación del país tras la ofensiva iniciada el 28 de febrero, la que, según las autoridades, ha producido un saldo importante de víctimas civiles y altos cargos.
En las transmisiones y reportes oficiales, se observaron escenas de ciudadanos dirigiéndose en masa al lugar de la explosión, muchos de ellos alzando la voz contra los países señalados por la ofensiva. Las agencias de medios estatales iraníes subrayaron la fortaleza del tejido social en los eventos multitudinarios y recopilaron reacciones de diferentes sectores del gobierno y la sociedad civil ante la persistencia de ataques e inestabilidad en la región.