De acuerdo con información proporcionada después del ataque, el hermano de Mortada Srur, identificado como Muhammad Srur, también formó parte del partido chií y estaba al mando de la unidad aérea de Hezbolá antes de fallecer durante la operación 'Flechas del Norte', conocida por los bombardeos israelíes en el sur de Líbano. El Ejército israelí afirmó que Mortada Srur, uno de los profesores muertos en el reciente ataque contra la Universidad Libanesa en Beirut, desempeñó un papel relevante dentro de Hezbolá en el área de fabricación de armamento, según publicó el medio que difundió este hecho.
El jueves, la Universidad Libanesa confirmó la muerte de Mortada Srur tras el ataque efectuado por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en la víspera. El ejército israelí definió a Srur como una "figura destacada y un referente en materia de fabricación de armamento dentro de Hezbolá", postura que ha dado pie a una nueva ola de tensiones entre ambos países, consignó el medio original. Según destacó el Ejército israelí en redes sociales citadas por la prensa internacional, Mortada Srur no solo participaba en actividades vinculadas a Hezbolá, sino que ejercía como profesor de química en esa casa de estudios en Beirut. Las autoridades militares israelíes aseguraron que existen otros activistas del grupo chií que combinan su pertenencia a la organización con labores académicas en diversas instituciones universitarias de Líbano.
En relación con los métodos y el contexto de la organización en territorio libanés, las Fuerzas de Defensa de Israel manifestaron que Hezbolá utiliza espacios civiles de forma recurrente con la finalidad de planear y ejecutar operaciones. En su declaración, el Ejército israelí sostuvo que “Hezbolá se apodera sistemáticamente de espacios civiles en todo el territorio libanés con el fin de llevar a cabo actividades y planes terroristas, al tiempo que integra a sus activistas y mandos en el espacio civil”. Según reprodujo la fuente original, la denuncia pone el foco en el uso de instalaciones educativas y otros entornos civiles como cobertura para acciones relacionadas con la milicia.
El ataque en la Universidad Libanesa también se cobró la vida de Hussein Bazzi, quien ocupaba la dirección de la Facultad de Ciencias. El hecho ha provocado la condena de diversas figuras políticas, entre ellas el presidente libanés Joseph Aoun. El mandatario describió el bombardeo como “una violación flagrante de las leyes y normas internacionales que prohíben los ataques contra instituciones educativas y civiles”, según reportó el medio que detalló el incidente. La Universidad Libanesa, atacada por Israel, es una institución pública y forma parte del sistema educativo estatal del Líbano.
Las reacciones oficiales en Líbano tras el ataque subrayan la preocupación por la seguridad de los espacios académicos y civiles en el marco de la escalada del conflicto. Las autoridades libanesas consideran la acción una infracción grave al derecho internacional, sobre todo por el carácter civil del blanco. Por su parte, Israel ha justificado el golpe militar por la presunta vinculación de las víctimas con Hezbolá y la utilización de centros universitarios en la estrategia de la milicia.
El conflicto armado entre Israel y Hezbolá ha experimentado un repunte en los últimos meses, con operaciones puntuales que han incluido bombardeos en zonas del sur de Líbano y otros focos de tensión a lo largo de la frontera compartida. Según han informado las autoridades israelíes, incidentes como el ataque a la Universidad Libanesa buscan neutralizar la supuesta infraestructura armamentística y de mando de la milicia chií en suelo libanés.
La muerte de Mortada Srur ha sido señalada por el Ejército israelí como parte de una estrategia más amplia para desarticular el aparato de fabricación de armas de Hezbolá. Al mismo tiempo, la muerte de Hussein Bazzi ha reavivado el debate en Líbano sobre el impacto de la confrontación en la vida civil y el respeto a los espacios educativos. La percepción sobre la infiltración de miembros de Hezbolá en instituciones académicas ha sido reiterada por portavoces militares israelíes, quienes sostienen que “muchos otros activistas que, paralelamente a su actividad en la organización terrorista Hezbolá como centros de conocimiento en el ámbito de la producción, trabajan como profesores en diversas universidades de Líbano”, según consignó el canal oficial de comunicación de las FDI.
El contexto de la operación y las acusaciones cruzadas reflejan la complejidad de la relación entre las instituciones civiles libanesas, Hezbolá e Israel, en un escenario donde los ataques y las respuestas diplomáticas mantienen una escalada sostenida. La confirmación del fallecimiento de dos figuras académicas vinculadas de forma diferente al conflicto añade nuevas dimensiones a la discusión sobre la protección de centros educativos en situaciones de guerra, de acuerdo con los reportes de la prensa y las declaraciones de las partes involucradas.