Un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel indicó que la ofensiva, denominada operación Rugido del Águila, busca limitar el alcance de ataques contra su territorio, luego de que recientes bombardeos provocaran cerca de 60 personas heridas en el norte de Israel. Según reportó el medio, las Fuerzas Armadas israelíes declararon haber llevado a cabo cientos de misiones de ataque contra diferentes infraestructuras militares iraníes en los últimos días, en coordinación con Estados Unidos. Este viernes, el balance de víctimas en Irán ya supera las 1.200 personas fallecidas, de acuerdo con cifras oficiales de Teherán.
Según publicó el medio, el Ejército de Israel anunció el ataque a “más de 200 objetivos” en el centro y el oeste de Irán durante las últimas 24 horas. El comunicado oficial refiere lanzamientos dirigidos a instalaciones consideradas estratégicas, como lanzadores de misiles balísticos, sistemas de defensa y fábricas de armamento. El portavoz militar informó que decenas de aviones de combate participaron en las misiones, bajo supervisión directa de la Dirección de Inteligencia. Las fuerzas israelíes describieron la operación como una respuesta planificada dentro de la ofensiva conjunta con Estados Unidos contra Irán, país que ha sido considerado por Israel como una amenaza creciente en la región.
El medio detalló que la campaña militar, ya en su decimocuarto día, ha generado cientos de operaciones aéreas catalogadas como intensas y concentradas sobre puntos clave de la infraestructura militar iraní. El objetivo, según el portavoz israelí, es “reducir al máximo el alcance de los disparos hacia el territorio del Estado de Israel”, en respuesta a ataques recientes que han afectado a población civil y militar. Esta ofensiva ha recibido el apoyo logístico y estratégico de Estados Unidos, según confirmaron tanto fuentes israelíes como estadounidenses.
Reportes oficiales de Irán citados por el medio elevaron a más de 1.200 el número de fallecidos desde que comenzó el conflicto. Las autoridades iraníes han denunciado la magnitud de los ataques, subrayando las pérdidas humanas y materiales resultantes de la ofensiva aérea. No se han ofrecido por parte del gobierno iraní cifras desglosadas sobre el impacto en infraestructuras civiles o militares, aunque han declarado la emergencia en varias regiones afectadas.
El comunicado militar israelí afirma que, durante las misiones, se utilizaron numerosas municiones de precisión y se coordinó la inteligencia entre fuerzas israelíes y estadounidenses. “Decenas de aviones de combate de la Fuerza Aérea, bajo la dirección de la Dirección de Inteligencia, han completado extensas misiones de ataque en el oeste y centro de Irán, en las que se han lanzado numerosas municiones contra más de 200 objetivos del régimen terrorista iraní, incluyendo lanzadores de misiles balísticos, sistemas de defensa y plantas de producción de armas”, señala el portavoz, según consignó el medio.
La operación Rugido del Águila, nombre dado por Israel a la ofensiva, comenzó a mediados de este mes como una acción coordinada militarmente para debilitar la capacidad ofensiva iraní. Washington ha colaborado con recursos y asesoría, articulando una estrategia común que según fuentes oficiales busca evitar una escalada mayor en la región. En las horas previas al anuncio israelí, Irán había alertado a la comunidad internacional sobre posibles represalias y había llamado a la ONU a intervenir frente al incremento de hostilidades en su territorio.
Entre los objetivos atacados se identifican centros de mando, depósitos de armas y pistas de lanzamiento de misiles, según fuentes militares israelíes citadas por el medio. El Ejército de Israel sostiene que los ataques han afectado la capacidad operativa de las fuerzas iraníes responsables de ataques previos hacia suelo israelí. Los mandos militares de Israel recalcan que mantendrán la presión sobre esos objetivos hasta neutralizar toda amenaza directa contra su población.
Estados Unidos ha reiterado su apoyo a Israel en esta operación, de acuerdo con declaraciones recogidas por el medio, proporcionando inteligencia y recursos para ejecutar ataques selectivos de alta precisión. Washington ha llamado a la moderación, pero respalda los objetivos estratégicos de la ofensiva. Fuentes diplomáticas señalaron que, pese a la gravedad de la crisis, se mantienen operativos canales de comunicación entre ambas potencias y otros países de la región con el fin de evitar una confrontación de mayor escala.
De acuerdo con la cobertura del medio, los bombardeos generan preocupación internacional por el incremento de víctimas y la posibilidad de que el conflicto se expanda más allá de las zonas atacadas. Organizaciones humanitarias y representantes de distintos gobiernos han pedido el cese de las hostilidades y el inicio de negociaciones. Mientras la ofensiva continúa, numerosos civiles permanecen desplazados y el acceso de ayuda humanitaria enfrenta obstáculos en áreas donde los ataques se han concentrado.
Las Fuerzas de Defensa de Israel han reiterado, en sucesivos comunicados citados por el medio, que mantendrán su estrategia de ataques preventivos y represalias mientras exista riesgo de ataques contra su población. Según sus estimaciones, la destrucción de infraestructura bélica iraní busca minar la capacidad de respuesta inmediata del país y debilitar potenciales amenazas a largo plazo contra Israel y sus aliados. Las autoridades iraníes, por su parte, han declarado que no cederán ante la presión militar y han convocado a la población a fortalecer la defensa nacional.