La declaración de Hamás subrayó que, según su interpretación de los hechos, el cierre de la mezquita de Al Aqsa a los fieles durante el mes de Ramadán por primera vez desde 1967 representa un hito que, en su opinión, marca una peligrosa escalada dentro del conflicto en Palestina. El grupo, en su comunicado, enfatizó que este acto coincide con el Día Internacional de Jerusalén y la intensificación de las hostilidades en la región, lo que enmarca la situación bajo el prisma de un conflicto regional más amplio. Según informó Europa Press, Hamás responsabilizó directamente a las autoridades israelíes de dificultar el acceso a este sitio sagrado, señalando que esta acción supone una vulneración de las normas internacionales y haciendo un llamado para que la comunidad internacional reaccione ante estas circunstancias.
De acuerdo con la información publicada por Europa Press, Hamás denunció que las restricciones impuestas por Israel no solo consistieron en el cierre de la mezquita, sino también en la prohibición a los fieles musulmanes de realizar la práctica de 'Itikaf', que consiste en permanecer en el templo durante varios días para orar y meditar, tradición especialmente significativa durante el Ramadán. Estas medidas, según el comunicado, constituyen episodios de una estrategia continua de "judeización y colonización" en Jerusalén, cuyo objetivo sería quebrantar la voluntad de los pueblos de la región y destruir los mecanismos de resistencia.
El comunicado difundido por Hamás, referenciado por Europa Press, incluyó críticas hacia la comunidad internacional, a la que acusó de mantener "un sospechoso silencio y una inacción" frente a lo que describió como flagrantes violaciones. Hamás sostuvo que estos hechos forman parte de un proyecto que busca imponer "realidades que sirvan a las ilusiones del proyecto sionista expansionista", posicionando la situación de Jerusalén como central en la confrontación regional y en el discurso político palestino.
A propósito de la conmemoración del Día Internacional de Jerusalén y el fin del Ramadán, Hamás recordó en su declaración la importancia simbólica de la ciudad de Jerusalén y la mezquita de Al Aqsa para el pueblo palestino y el mundo islámico. “Nuestro pueblo palestino y nuestra nación islámica recuerdan la situación de Palestina y su joya de la corona, la ciudad de Jerusalén y la bendita mezquita de Al Aqsa, y recuerdan su deber hacia su ciudad santa (...), así como la necesidad de cumplir con su responsabilidad de defenderlas por todos los medios y hacer frente a los planes del enemigo sionista”, reprodujo el medio Europa Press a partir del pronunciamiento oficial.
El comunicado también situó el contexto actual como una “guerra sionista-estadounidense dirigida contra nuestra región”, en referencia a la percepción de Hamás de una coordinación entre Israel y Estados Unidos en las hostilidades. Los dirigentes del grupo hicieron un llamado para que la nación árabe e islámica, junto a líderes, gobiernos, instituciones y pueblos, refuercen la acción conjunta en apoyo a los habitantes de Jerusalén y de quienes defienden tanto la ciudad como la mezquita. El mensaje resaltó que defender a estos colectivos, asegurar su protección y oponerse a la ocupación constituye una "responsabilidad compartida" por todas las entidades políticas y sociales relacionadas. Europa Press recogió el llamamiento de Hamás para que se alcancen consensos entre las distintas facciones y actores de la región a fin de enfrentar lo que consideran políticas de agresión y de expansión por parte del Estado israelí.
En su declaración, citada por Europa Press, Hamás afirmó que “Jerusalén no es un detalle en la ecuación política ni un trozo de papel en los cálculos de intereses, sino más bien la brújula de la verdad en esta nación”. Añadieron que el destino de Palestina será el parámetro con el que se medirán posturas políticas y se pondrán a prueba las voluntades hasta alcanzar lo que denominan las aspiraciones del pueblo palestino a la liberación y el retorno.
Según reportó Europa Press, Hamás insistió en que la celebración del Ramadán se vio directamente afectada por la escalada del conflicto en la región y por las políticas aplicadas sobre Jerusalén, enfatizando que los hechos denunciados este año tienen un carácter inédito desde 1967. El grupo subrayó el papel de la mezquita de Al Aqsa no solo como un lugar de culto, sino como un símbolo de la identidad y la resistencia palestina. En ese contexto, reiteraron la demanda de una movilización internacional efectiva y el compromiso de la comunidad islámica con la causa, enmarcando sus demandas en torno a la defensa del sitio sagrado y la ciudad de Jerusalén.