Los fallecidos, identificados como Mamun Badaui Idris Rashdan, de 25 años, y Muhamad Alí Basan Rashdan, de 24, permanecen bajo custodia de las fuerzas israelíes tras el incidente, según un comunicado difundido por la Autoridad General para Asuntos Civiles de la Autoridad Palestina. El organismo mencionó, a través de sus canales oficiales, que ambos jóvenes perdieron la vida al recibir disparos “por la ocupación cerca de Nablús”. El episodio se dio en un contexto marcado por el aumento de operaciones militares y ataques de colonos en la región de Cisjordania y en Jerusalén Este.
De acuerdo con lo publicado por la agencia palestina de noticias WAFA, los hechos tuvieron lugar en las proximidades del grupo de Zatara, al sur de Nablús, cuando el vehículo en el que se desplazaban las víctimas fue alcanzado por disparos efectuados por tropas israelíes. Posteriormente, las fuerzas israelíes establecieron varios puestos de control en el área del suceso, una medida que, según WAFA, suele prolongar las restricciones al tránsito en la zona.
El medio WAFA también destacó que, hasta el momento, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no han emitido comentarios sobre el incidente. Las autoridades palestinas insistieron en que la retención de los cuerpos de los fallecidos suma tensión a la situación humanitaria local, especialmente cuando la región presenta un incremento en la frecuencia y gravedad de los enfrentamientos armados y las intervenciones militares.
Según consignó la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), este tipo de incidentes se ha vuelto más recurrente desde el 7 de octubre de 2023. OCHA detalla que solo en los primeros nueve meses de ese mismo año ya se habían alcanzado cifras récord de víctimas palestinas en Cisjordania y Jerusalén Este, correspondiendo a las tasas más elevadas registradas en dos décadas, desde la Segunda Intifada.
Datos proporcionados por OCHA a comienzos de enero de 2025 señalaron que 240 palestinos, incluyendo 55 menores de edad, habían muerto en incidentes que involucran a las fuerzas israelíes o a colonos. De estas muertes, el informe de la ONU especifica que 225 tuvieron lugar durante operaciones militares o policiales, mientras que nueve ocurrieron en el contexto de ataques cometidos por colonos israelíes y en seis casos no se ha podido determinar si la responsabilidad recae sobre fuerzas armadas o civiles israelíes.
El incremento de operaciones de seguridad y de actividad de colonos en los territorios ocupados ha provocado un deterioro palpable en las condiciones de vida de la población palestina. Tal como reportó la agencia WAFA, la instalación de nuevos controles militares impide la circulación habitual de bienes y personas y deja a comunidades aisladas o con acceso restringido a servicios básicos. Las organizaciones humanitarias internacionales han advertido, según lo recogido por OCHA, que el endurecimiento de medidas militares contribuye a agravar los riesgos para civiles y somete a la población palestina a un clima de alta inseguridad.
El saldo de víctimas y la continuidad de retenes en las inmediaciones de Nablús forman parte de una tendencia de escalada prolongada que distintos organismos internacionales han venido monitoreando desde la segunda mitad de 2023. Los expertos en derechos humanos de la ONU, citados por OCHA, han reiterado llamados a la protección de los civiles y han solicitado investigaciones independientes sobre la naturaleza de las operaciones armadas llevadas a cabo en la región.
Por lo que refiere a la respuesta oficial israelí, las FDI no han publicado información relacionada con el caso puntual de los jóvenes Rashdan ni con la posterior retención de sus cuerpos, según detalló el medio WAFA. Las autoridades palestinas han solicitado la devolución de los cuerpos y la apertura de investigaciones que permitan esclarecer las circunstancias en que se registró el hecho.
A la par del incremento de incidentes mortales, la preocupación de la ONU se centra en el efecto que la extensión de las operaciones tiene sobre la estabilidad y el acceso humanitario en Cisjordania y Jerusalén Este. OCHA precisó, en sus informes de situación recientes, que los cortes de rutas, las redadas y la violencia por parte de colonos constituyen una amenaza directa para la vida cotidiana de miles de palestinos, dificultando la movilidad, el acceso a la atención médica y la provisión de insumos esenciales.
Por último, las cifras históricas citadas por OCHA sustentan el señalamiento de una escalada sostenida en la violencia de los últimos años. Las autoridades y agencias internacionales de ayuda han reiterado la exigencia de que todas las partes respeten el derecho internacional humanitario y la protección de los civiles, contextos en los que la violencia, como la registrada en Nablús, evidencia las dificultades persistentes para poner freno a los ciclos de enfrentamiento en la zona.