La cifra de profesionales sanitarios heridos llegó a diez y, según el Ministerio de Defensa ruso, nueve de ellos trabajaban en el hospital alcanzado durante el ataque denunciado. El Ministerio también aseguró que en el momento del bombardeo se encontraban en el centro médico más de 130 pacientes y cerca de 50 trabajadores sanitarios. La noticia principal surge a raíz del bombardeo atribuido por Moscú a fuerzas ucranianas sobre un hospital en la provincia oriental de Donetsk, que provocó la muerte de ocho profesionales de la salud.
Según informó el Ministerio de Defensa de Rusia por medio de mensajes en redes sociales, las fuerzas armadas ucranianas lanzaron un ataque con cuatro drones sobre un centro médico en Donetsk. El organismo enfatizó que la acción constituyó un ataque “terrorista” por parte del gobierno de Kiev y añadió que resultó en la muerte de ocho integrantes del personal sanitario. De acuerdo con la información publicada por el Ministerio y recogida por distintos medios internacionales, el ataque sucedió este martes en el este del país, donde Donetsk permanece en gran medida bajo control ruso.
El Ministerio de Defensa ruso detalló que el hospital alcanzado no había sido utilizado nunca con fines militares, negando así la posibilidad de que existiesen objetivos militares en el interior del recinto en el momento del ataque. Moscú señaló que la destrucción deliberada de las instalaciones representa, bajo su perspectiva, una violación grave del derecho internacional humanitario y de los principios básicos de la moral. El comunicado oficial sostiene que el centro médico bombardeado ofrecía alojamiento a más de 130 pacientes y disponía de aproximadamente 50 profesionales sanitarios cuando fue alcanzado.
En su declaración, las autoridades rusas acusaron directamente al gobierno ucraniano de haber bombardeado de manera intencionada el hospital, reiterando que se trató de una acción premeditada contra un objetivo civil. Los funcionarios rusos calificaron el ataque de infracción seria del derecho internacional, en línea con los argumentos habituales de Moscú tras eventos similares durante el conflicto que afecta al este de Ucrania desde hace más de dos años.
Según consignó el Ministerio de Defensa ruso, la provincia de Donetsk, escenario del ataque, fue anexada por Rusia en octubre de 2022, junto a las regiones de Zaporiyia, Lugansk y Jersón, todas bajo ocupación parcial desde el inicio de la invasión rusa. El medio ruso subrayó que ninguna de estas anexiones tiene reconocimiento por parte de la comunidad internacional, en sintonía con la postura que mantuvo tras la anexión de la península de Crimea en 2014.
El Ministerio insistió en que el bombardeo se realizó con drones, lo cual ha sido usado por las fuerzas ucranianas en varias ocasiones para ataques a posiciones e infraestructuras situadas en territorios controlados por Rusia. De acuerdo con la información difundida, la acción impactó directamente sobre las instalaciones sanitarias y resultó letal para el personal médico presente durante la incursión.
Moscú reiteró en sus comunicados que la destrucción deliberada de infraestructuras civiles, especialmente hospitales, está prohibida por los convenios internacionales que regulan la conducta de los conflictos armados. La acusación se produce en medio de una escalada en el uso de drones en el actual frente oriental y responde a una dinámica de represalias que se ha intensificado durante los últimos meses, reportó el Ministerio de Defensa ruso.
El medio oficial ruso insistió en la gravedad del incidente y demandó la condena de la comunidad internacional hacia Ucrania, subrayando la dimensión humanitaria del ataque y el impacto sobre los profesionales de la salud que operaban en la zona bajo control ruso. La información difundida no menciona reacciones inmediatas desde el lado ucraniano ni proporciona cifras oficiales independientes sobre el estado de los pacientes y del hospital tras el ataque.