Rodríguez Agirretxe, especialista en glaucoma del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología (ICQO), advirtió que la pérdida de visión periférica asociada al glaucoma puede generar ansiedad e inseguridad en pacientes incluso en las etapas tempranas, antes de que sean conscientes de la pérdida visual. Según consignó la Sociedad Española de Glaucoma (SEG) con motivo del Día Mundial del Glaucoma, celebrado el 12 de marzo, aproximadamente 500.000 personas en España padecen esta enfermedad sin saberlo, y el glaucoma constituye la principal causa de ceguera irreversible a nivel global.
De acuerdo con la información proporcionada por la SEG, el glaucoma afecta en España al 2-3 por ciento de la población general, es decir, alrededor de 1.300.000 personas. El medio reportó que el 40 por ciento de quienes conviven con la enfermedad desconoce su diagnóstico. Este porcentaje se eleva entre los mayores de 65 años, donde la prevalencia alcanza el 6 por ciento. La progresión del envejecimiento demográfico prevé un incremento en la incidencia y prevalencia del glaucoma en los próximos años, según detalló la SEG.
El glaucoma es definido como una patología neurodegenerativa que daña el nervio óptico y reduce progresivamente el campo visual. El especialista del ICQO remarcó que la sintomatología suele ser poco perceptible en los inicios de la enfermedad. La presión intraocular alta es uno de los factores de riesgo habituales, aunque, según apuntó Rodríguez Agirretxe en declaraciones recogidas por la SEG, pueden darse casos en los que el glaucoma se desarrolle aun con valores considerados normales de presión ocular.
El avance de la enfermedad en las primeras fases suele transcurrir sin dolor ni señales evidentes. La visión central permanece estable durante largos periodos, mientras que el campo visual periférico se ve afectado de forma paulatina y, para cuando se presentan dificultades perceptibles, el daño suele ser ya irreversible, explicó el especialista. Las consecuencias no solo se limitan al sentido de la vista, sino que impactan también en la independencia personal y la confianza, pues pueden interferir en actividades cotidianas como reconocer rostros o desplazarse con seguridad.
El tratamiento actual del glaucoma persigue frenar o ralentizar el avance del deterioro visual, aunque no permite revertir el daño preexistente. Según publicó la SEG, las alternativas terapéuticas comprenden desde colirios hipotensores para reducir la presión intraocular hasta tratamientos con láser y cirugía en los casos más avanzados, o cuando las opciones farmacológicas resultan insuficientes. El objetivo es preservar la máxima visión útil durante el mayor tiempo posible y evitar el deterioro hacia estadios de discapacidad visual severa. Rodríguez Agirretxe puntualizó que "hoy disponemos de tratamientos muy eficaces para frenar la enfermedad. El verdadero problema es el diagnóstico tardío. Si detectamos el glaucoma a tiempo, podemos evitar que evolucione hacia situaciones de ceguera".
La SEG destacó que la herramienta más eficaz para combatir la ceguera irreversible provocada por el glaucoma es la detección temprana a través de revisiones oftalmológicas periódicas. Esas revisiones incluyen la medición de la presión intraocular, la exploración del nervio óptico, pruebas de campo visual y técnicas de imagen especializadas para evaluar la estructura del nervio. De esta forma, se puede identificar la presencia de glaucoma en fase inicial, antes de que el daño sea significativo.
El especialista recomendó controles periódicos a toda la población a partir de los 40 años, recomendación que se refuerza especialmente en personas con factores de riesgo como antecedentes familiares de glaucoma, miopía elevada, diabetes o hipertensión. La SEG insistió en que la ausencia de síntomas notables en fases precoces convierte al glaucoma en una "enfermedad silenciosa" y refuerza la necesidad de revisiones sistemáticas incluso cuando no existan molestias o cambios aparentes en la visión.
La Asociación de Glaucoma para Afectados y Familiares subrayó la importancia de un enfoque multidisciplinar que abarque tanto el aspecto físico como el emocional de quienes viven con la enfermedad. Delfina Balonga, vicepresidenta de la asociación, informó que la entidad busca evitar el aislamiento de los pacientes con servicios de apoyo psicológico, orientación y asesoramiento. Según detalló al medio, gran parte de la actividad se desarrolla en línea, aunque mantienen encuentros presenciales en ocasiones puntuales para reforzar la red de apoyo entre afectados y familiares.