El cese de Ana Sálomon como embajadora de España en Israel se oficializó este miércoles a través del Boletín Oficial del Estado (BOE), tras una etapa marcada por la ausencia de un responsable diplomático de alto nivel en el país. Según consignó Europa Press, la salida de Sálomon permanece vinculada a la crisis diplomática abierta entre los gobiernos de España e Israel, que arrastra meses de tensiones, y deja pendiente el nombramiento de un nuevo jefe de misión cuando se restablezcan las relaciones al nivel previo con el Estado hebreo.
La notificación oficial del cese ocurre por iniciativa del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, y tras deliberación del Consejo de Ministros celebrada el 10 de marzo de 2026. El texto del BOE incluye la observancia preceptiva de la rúbrica del Rey Felipe VI y traslada un mensaje de agradecimiento “por los servicios prestados” durante el tiempo en funciones de Sálomon, quien asumió el cargo en julio de 2021. De acuerdo con Europa Press, la embajadora fue llamada a consultas por el Gobierno español en septiembre de 2025 en respuesta a las acusaciones públicas de Israel contra España y a represalias adoptadas hacia las ministras Yolanda Díaz y Sira Rego. Estas medidas se produjeron después del anuncio por parte del presidente Pedro Sánchez de un paquete de acciones diplomáticas dirigidas a frenar el “genocidio” en Gaza.
La suspensión de la representación diplomática plena en Israel se encuadra en una etapa de fricciones bilaterales, que se agravaron después de que España reconociera al Estado palestino. Según Europa Press, la reacción de Israel fue llamar a consultas a su entonces embajadora en Madrid, Rodica Radian-Gordon, en mayo de 2024. Pese a ese gesto, el Ejecutivo español decidió mantener la representación diplomática en Israel hasta septiembre, optando por la continuidad de Ana Sálomon al frente de la misión en Tel Aviv, a la espera de un deshielo en la relación política.
Durante su desempeño, Sálomon tuvo que comparecer en varias ocasiones ante el Ministerio de Exteriores israelí por las posturas o declaraciones asumidas por altos cargos del Gobierno español, incluido el propio presidente Sánchez. Las protestas israelíes se centraron sobre todo en las manifestaciones y decisiones adoptadas por parte del Ejecutivo respecto al conflicto palestino y la política exterior del primer ministro Benjamin Netanyahu.
En paralelo, la legación israelí en España sigue sin embajador titular. El puesto lo ocupa actualmente la encargada de negocios, Dana Erlich. Previamente, Tel Aviv había planificado la sustitución de su embajadora, Radian-Gordon, quien iba a jubilarse en julio de 2024. No obstante, el diplomático designado para relevarla rechazó finalmente el nombramiento para asignarse a otra embajada, sin que, hasta la fecha, Netanyahu haya procedido a un nuevo nombramiento, reportó Europa Press.
El cese de Sálomon obliga al Gobierno español a designar un nuevo embajador en Israel, que deberá contar con la venia del Ejecutivo israelí. Sin embargo, dado que la relación diplomática sigue limitada, aún no existen señales claras de cuándo se reactivará el proceso para recuperar la representación al máximo nivel, destacando que las últimas acciones militares de Israel contra Irán y su ofensiva en Líbano mantienen vivas las críticas desde el Ejecutivo español.
El contexto de cambios en los equipos diplomáticos españoles en el extranjero no se restringe a Israel. El Gobierno también destituyó recientemente al embajador en Nicaragua, Sergio Farré Salvá, cuyo cese fue publicado en el BOE el 3 de marzo de 2026. Farré Salvá fue expulsado del país centroamericano por el Gobierno de Daniel Ortega a finales de enero, apenas semanas después de su llegada a Managua. Europa Press informó que las autoridades nicaragüenses no ofrecieron explicaciones por la expulsión. Como parte de una respuesta recíproca, España ordenó la salida del embajador de Nicaragua, Mauricio Gelli, de territorio español.
La designación de Farré Salvá se formalizó en Consejo de Ministros el 2 de diciembre de 2025, y el diplomático presentó copias de estilo—un paso administrativo previo a la presentación de cartas credenciales—a la Cancillería nicaragüense el 2 de enero de 2026. Ante esta situación, el Gobierno español encara el reto de reemplazar al titular de la embajada en Managua y tramitar el correspondiente permiso (“plácet”) del régimen de Ortega para restablecer el nivel anterior de relaciones. Consultados por Europa Press, desde el Ministerio de Exteriores no confirmaron si el proceso de solicitud del plácet ya se encuentra en marcha, limitándose a subrayar la intención de mantener un canal abierto con la población nicaragüense.
Esta situación de vacantes diplomáticas en destinos clave refleja la influencia que los cambios políticos y decisiones de política exterior ejercen sobre la representación internacional española. Los relevos obligan a reconsiderar la estrategia y la interlocución entre gobiernos, en un momento en el que la estabilidad regional y global se mantiene en un delicado equilibrio. Hasta la publicación de nuevos nombramientos y la confirmación de los plácets respectivos, las misiones diplomáticas de España tanto en Israel como en Nicaragua permanecen bajo jefatura interina.