El petróleo pulveriza los 100 dólares por barril y se dispara hasta un 60% desde los ataques a Irán

Las cotizaciones del crudo Brent y WTI escalan a nuevos récords tras los ataques cruzados en Oriente Próximo y la amenaza en el estrecho de Ormuz, mientras empresas energéticas de la región declaran fuerza mayor y Estados Unidos impulsa medidas de seguridad

La empresa energética Bapco Energies, responsable de la única refinería en Bahréin, ha notificado la declaración de fuerza mayor tras un ataque recibido en medio de la escalada de tensiones en Oriente Próximo. De acuerdo con la empresa, el conflicto regional y los recientes daños en sus instalaciones han forzado la aplicación de esta cláusula legal, que exime de responsabilidad ante el incumplimiento de contratos derivados de causas imprevisibles. El anuncio de Bapco Energies ocurre después de que QatarEnergy, uno de los principales exportadores mundiales de gas natural licuado, también informó la declaración de fuerza mayor debido a la interrupción de su producción como consecuencia de ataques a sus instalaciones. Según publicó el medio fuente, ambos casos ejemplifican el impacto directo que el conflicto en Oriente Próximo ejerce sobre el suministro de hidrocarburos.

El aumento abrupto de los precios del petróleo ha sido una de las consecuencias inmediatas de estas tensiones. Según informó el medio, tanto el crudo Brent –referencia en Europa– como el West Texas Intermediate (WTI) –referencia en Estados Unidos– superaron este lunes los 100 dólares por barril, algo que no ocurría desde el año 2022. Los precios experimentaron la mayor subida intradía registrada hasta ahora, impulsados por el temor a la interrupción del suministro tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán que llevaron, como respuesta, al bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de la República Islámica.

El barril de Brent alcanzó un máximo intradía de 119,40 dólares antes de abrir las bolsas europeas, lo que significó una subida del 28%. Posteriormente, el precio moderó su ascenso y rondaba los 107 dólares, lo que representa un incremento del 15% en comparación con el pasado viernes. Por su parte, el WTI llegó a cotizar por encima de los 119 dólares, un 30% más, aunque su precio también descendió más tarde hasta alrededor de los 102 dólares por barril, con un avance acumulado del 13% respecto al cierre anterior. Desde la última sesión antes de los ataques, el Brent se ha encarecido hasta un 64% y el WTI ha subido hasta un 78%, detalló la fuente.

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El mercado del gas natural también refleja esta volatilidad. El precio de los futuros en el mercado holandés, referencia para Europa, llegó a escalar casi un 20%, alcanzando los 65,70 euros por megavatio hora antes de la apertura bursátil en Europa. Más tarde, el incremento se moderó hasta aproximadamente el 14%. Estos movimientos especulativos están directamente vinculados al temor de una crisis sostenida en el flujo energético mundial por la situación en Oriente Próximo, informó el medio.

El estrecho de Ormuz ocupa un papel central en esta coyuntura. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), este punto es la ruta de salida de aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo a nivel global, además de ser un eje para el transporte de gas natural licuado, en especial desde Qatar. De acuerdo con el mismo organismo, en 2024 el tránsito diario de petróleo por Ormuz se situó en 20 millones de barriles, aproximadamente el 20% del consumo global de líquidos petroleros. Las cifras oficiales citadas por la fuente también indican que la proporción de comercio mundial de GNL que atravesó este lugar llegó a una quinta parte durante el pasado año, situando el paso como un punto crítico para la economía energética global.

La situación en el estrecho se ha vuelto especialmente tensa tras el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos a Irán. El medio detalló que este paso estratégico conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el Mar Arábigo, y se ubica entre Omán e Irán. La gran mayoría de las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar e Irán dependen de esta ruta, sin alternativas viables en caso de interrupción. La posibilidad de un cierre prolongado, aunque no se ha hecho oficial, preocupa por su potencial impacto en los mercados internacionales y en la economía mundial.

Ante esta crisis, las autoridades estadounidenses han implementado medidas para tratar de asegurar el tránsito de mercancías por la zona. Según informó el medio, la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) de Estados Unidos comunicó el lanzamiento de un plan valorado en 20.000 millones de dólares (17.236 millones de euros) destinado a proteger la navegación marítima en Oriente Próximo. Esta acción recibió el respaldo del secretario del Tesoro Scott Bessent y se realizará en estrecha colaboración con el Mando Central de Estados Unidos (Centcom).

El plan estadounidense inicialmente contempla asegurar tanto la maquinaria y el casco de los buques como su carga. Según recorrió el medio, la DFC ya ha identificado a aseguradoras norteamericanas para la contratación de estas coberturas. El consejero delegado del organismo, Ben Black, sostuvo: “La cobertura de DFC ofrecerá un nivel de seguridad que ninguna otra póliza puede proporcionar. Estamos seguros de que nuestro plan de reaseguro permitirá que el petróleo, la gasolina, el gas natural licuado, el combustible para aviones y los fertilizantes vuelvan a fluir a través del estrecho de Ormuz hacia el resto del mundo”.

La cláusula de fuerza mayor, mencionada tanto por Bapco Energies como por QatarEnergy, actúa como una salvaguarda ante situaciones extraordinarias que impiden el cumplimiento de contratos, recordando que las circunstancias en Oriente Próximo tienen derivaciones inmediatas sobre la cadena de suministro energética internacional y sobre los mercados financieros globales.

El despliegue del plan estadounidense, junto con el entorno de máxima tensión geopolítica y el impacto de los ataques a infraestructuras energéticas en la región, ha provocado una reconfiguración de los precios globales de hidrocarburos y gas, con efectos en el corto y mediano plazo para mercados y consumidores de todo el mundo, según recogió el medio fuente.

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