El comunicado de Southcom detalla que la reciente ofensiva representa la actuación número 44 de este tipo desde el inicio de la estrategia armada estadounidense en la región, acumulando un saldo total de 157 víctimas mortales entre ambas costas del continente. Seis decesos, atribuidos a supuestos narcotraficantes, ocurrieron tras este último bombardeo ordenado por el comandante Francis Donovan, en el océano Pacífico oriental. El informe aclara que ningún miembro de las fuerzas militares estadounidenses sufrió lesiones durante la acción. De acuerdo con la información publicada por Southcom y consignada por la prensa internacional, el ataque utilizó una fuerza especial conocida como Lanza del Sur, que ejecutó "un ataque cinético letal contra una embarcación operada por organizaciones terroristas designadas".
Según reportó el comando estadounidense, datos de inteligencia confirmaron que el objetivo destruido transitaba por rutas marítimas reconocidas por su uso en el tráfico ilegal de drogas. Además, la embarcación habría estado implicada en operaciones de narcotráfico, motivo por el cual se autorizó la acción armada. Southcom señaló que las víctimas eran todas hombres y que no existía presencia militar estadounidense a bordo de la embarcación objetivo.
Horas antes, el comandante Francis Donovan brindó una declaración pública en la que subrayó: “El Comando Sur no dudará en actuar cuando lo estime necesario”, mencionando las operaciones de Lanza del Sur y de Resolución Absoluta como ejemplos concretos de este enfoque. Donovan sostuvo que la intervención militar en la que Estados Unidos capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro y a Cilia Flores, en el marco de Resolución Absoluta, constituye otra muestra del compromiso militar estadounidense en la región. En esa operación, el número de víctimas mortales superó el centenar, según consignó el medio internacional que citó el comunicado oficial.
El balance total de fallecidos resultado de la campaña ofensiva estadounidense incluye 34 muertes en los ocho ataques ejecutados a partir del inicio del año 2026. Desde ese momento, el despliegue militar tuvo un cambio significativo tras la captura de Maduro y de Flores, quienes, de acuerdo con Southcom y reportes de la prensa, actualmente permanecen en prisión en Nueva York y enfrentan un proceso judicial.
El ejército de Estados Unidos sostiene su política ofensiva bajo el argumento de enfrentar el narcotráfico en el hemisferio occidental. Donovan declaró que “el hemisferio occidental es nuestro vecindario, y los narcoterroristas que buscan exportar drogas y muerte a nuestras costas y a las suyas serán desmantelados y derrotados”. Este enfoque, según publicó Southcom, justifica la continuidad de los ataques y la preparación para responder a lo que consideran amenazas directas contra la región.
El contexto de la operación revela la multiplicidad de bombardeos realizados en los últimos meses, con una frecuencia y letalidad que ha despertado la atención de instituciones de seguridad y de organismos internacionales. Según cifras aportadas por el propio Comando Sur, la campaña armada suma 157 muertos desde su inicio y continúa con una postura declarada de respuesta inmediata ante actividades consideradas como amenazas para la seguridad de Estados Unidos y de los países aliados de la región.
Southcom ha insistido en su posición de actuar sin dilaciones cuando los servicios de inteligencia detectan desplazamientos o acciones atribuibles a organizaciones consideradas como nexos entre el narcotráfico y el terrorismo. Las autodenominadas fuerzas especiales Lanza del Sur han estado a cargo de varias de estas operaciones, realizando ataques selectivos en rutas donde la inteligencia militar confirma actividades ilícitas.
El operativo reciente constituye otro episodio en la serie de acciones militares que, según el reporte oficial, tienen el objetivo de cortar las cadenas de provisión del tráfico de drogas hacia América del Norte y de debilitar estructuras consideradas una amenaza regional. Los comunicados de Southcom no han ofrecido información detallada sobre la nacionalidad de las víctimas ni el destino final de la nave atacada, aunque sí reiteran la política de actuar preventivamente en todos los puntos de tránsito identificados por los servicios estadounidenses.
Respecto a las operaciones previas, la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores marcó un precedente en la región. La intervención militar correspondiente fue descrita por Southcom y reportada extensamente por medios internacionales como una acción dentro de la “Operación Resolución Absoluta”. Actualmente, el proceso judicial de ambos continúa su curso en Nueva York, mientras los balances de víctimas siguen aumentando en cada comunicado posterior de la campaña militar.
El total de muertos, según informaron las autoridades militares estadounidenses, registra 34 en lo que va del presente año únicamente en acciones directas atribuidas a la intensificación de la ofensiva desde la detención de Maduro y Flores.
El Comando Sur de Estados Unidos mantiene, a través de sus voceros y de sus partes oficiales, una posición de firmeza y justificación de los ataques, argumentando que estas acciones se inscriben en la lucha contra “narcoterroristas” y en defensa de la seguridad regional, tal como publicó el comunicado citado por la prensa internacional.
El marco operativo y el balance de las víctimas se han vuelto eje de atención no solo por la magnitud de las operaciones, sino también por la declaración abierta de asumir el liderazgo regional en la persecución de organizaciones señaladas por Estados Unidos como criminales y terroristas.