La posibilidad de una crisis migratoria a gran escala preocupa a las autoridades europeas, ante el riesgo de un desplazamiento humano de dimensiones inéditas si el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán escala. Según consignó el medio ‘El País’ en una entrevista con el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, Europa podría enfrentar movimientos de población aún mayores que los experimentados tras la guerra civil en Siria, que supuso la llegada de aproximadamente un millón de refugiados a territorio europeo en años previos. En palabras de Albares, la dimensión será incomparable, dado que Irán posee cerca de cien millones de habitantes, lo que amplifica la magnitud del posible impacto sobre el continente europeo.
El titular de Exteriores subrayó, según publicó ‘El País’ y recogió Europa Press, que la guerra iniciada en Irán tiene un efecto más directo y profundo sobre Europa que sobre aquellos países que promovieron la acción militar. Para Albares, la afectación para Europa se deriva tanto de su cercanía geográfica y vínculos con Oriente Medio y la región mediterránea, como de la repercusión inmediata en los precios de la energía en el continente. El incremento del coste de la vida, especialmente por el alza de los precios energéticos, ya golpea a la ciudadanía en España y otros países europeos, indicó el ministro en su análisis.
De acuerdo con lo señalado por Albares, la posición de España frente al conflicto responde no solo a una apuesta ética por la paz, compartida por los valores europeos, sino también a intereses concretos de la población como el bienestar económico y la estabilidad social. El ministro destacó que, más allá de la defensa de los valores de paz, la escalada bélica puede traducirse en problemas tangibles y directos para la sociedad europea, como la llegada masiva y descontrolada de refugiados y el aumento del coste de la vida para millones de ciudadanos. Según indicó el funcionario en la entrevista publicada por ‘El País’, el impacto de esta guerra es consecuencia de una acción militar en la que Europa no fue informada ni se le consultó.
Al referirse al papel de la Unión Europea, Albares reconoció que España ha abogado de forma destacada por una respuesta más firme, clara y contundente por parte de Europa. Subrayó que, desde el Ministerio de Asuntos Exteriores, se ha trasladado a la Alta Representante y al Consejo de Asuntos Exteriores la necesidad de una posición más fuerte respecto al conflicto. Destacó que España ha sido la primera en exigir una postura clara, pero observó que progresivamente se suman más países europeos a esa demanda de mayor contundencia.
Durante la conversación, el ministro aseguró que ha mantenido el contacto con representantes de los gobiernos de los países que han sido objeto de ataques, trasladándoles la solidaridad española. Al mismo tiempo, recordó que el Ejecutivo de España ha condenado los actos de violencia perpetrados por Irán, que considera “completamente injustificados”, de acuerdo con los términos utilizados en la entrevista recogida por Europa Press. Además, explicó que la propuesta española aboga por la desescalada militar y la apertura de canales de diálogo, con el objetivo de convocar a todas las partes a una mesa de negociación.
Según enfatizó Albares, la espiral de violencia derivada de la situación actual solo puede conducir a una intensificación del caos, lo que repercutiría en consecuencias negativas para la estabilidad global y, en particular, para Europa. Advirtió que el conflicto constituye una violación evidente del derecho internacional y ya provoca efectos palpables: miles de víctimas civiles en Oriente Medio, una región altamente desestabilizada, y un aumento en los precios de la energía que se refleja directamente en lo que pagan los ciudadanos por la gasolina.
En la entrevista con ‘El País’, Albares defendió la postura del Ejecutivo español bajo el lema “No a la guerra”, expresión que describió como representativa del sentir mayoritario no solo dentro de la sociedad española sino también entre la población mundial. Según detalló el medio, el ministro contrastó la posición del Gobierno con la del principal partido de la oposición, el Partido Popular (PP), al calificarlo de aislado frente al consenso en torno a la paz que, según su declaración, comienza a ser avalado por una mayoría de líderes internacionales y países.
Al referirse de manera directa al presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, Albares sostuvo que el dirigente se encuentra cómodo encabezando un partido identificado como “del partido de la guerra” y estableció una comparación con la etapa de José María Aznar y la intervención en Irak. El titular de Exteriores destacó además que muchos de los asesores internacionales del actual líder del PP fueron responsables intelectuales de la guerra de Irak. Según recogió ‘El País’, el ministro se apoyó en sondeos de opinión pública para afirmar que la mayoría de los españoles comparte la postura de rechazo a la guerra adoptada por el Gobierno.
Albares remarcó, consultado sobre la evolución del conflicto, que “el mundo es más inseguro” y que los efectos de esta guerra se manifiestan no solo en términos políticos y económicos, sino en la cotidianeidad de ciudadanos europeos, especialmente en lo referente al encarecimiento de productos básicos y combustibles. De acuerdo con la entrevista publicada por ‘El País’, España sostiene su compromiso con la paz tanto por principios humanitarios como por la defensa concreta de intereses propios de sus ciudadanos.