El balance de víctimas mortales por el reciente bombardeo aumentó a cuatro fallecidos, de acuerdo con el reporte más actualizado de las autoridades libanesas citado por el diario 'L'Orient le Jour'. El ataque israelí, ocurrido en las últimas horas del sábado y dirigido contra un hotel en Beirut, también dejó ocho personas con lesiones. Según consignaron diversos medios libaneses, los servicios de emergencia acudieron al área para asistir a los afectados, la mayoría de ellos presentando heridas leves. Estas cifras superan la primera información divulgada, que indicaba tres muertos y nueve heridos tras el bombardeo, en base a datos proporcionados por el Ministerio de Salud de Líbano.
El medio 'L'Orient le Jour' publicó que el Ejército israelí evitó pronunciarse oficialmente sobre el ataque contra el hotel en la capital libanesa. Sin embargo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) comunicaron a través de Telegram que durante la noche del sábado sus operativos apuntaron a “infraestructuras de Hezbolá en la zona de Dahiyeh”, situada en el sector sur de Beirut. Esta declaración no mencionó directamente el incidente en el hotel, aunque medios locales enlazaron los hechos debido a la simultaneidad de los ataques en ese sector.
Según informó 'L'Orient le Jour', la respuesta de los equipos de emergencia en el lugar del bombardeo ocurrió de manera inmediata tras registrarse el ataque en la noche del sábado. Los servicios de salud desplazados hasta el establecimiento hotelero confirmaron que los heridos trasladados presentaban cuadros clínicos leves, y recibieron atención sanitaria en centros médicos cercanos. Las autoridades continúan evaluando la situación y actualizando los informes oficiales conforme se recopila más información sobre los daños y víctimas.
De acuerdo con los reportes recopilados por 'L'Orient le Jour', este ataque forma parte de una escalada en el nivel de enfrentamientos en el país, donde en las últimas jornadas también se han registrado incursiones en el este de Líbano, destacando la operación del viernes contra la localidad de Nabi Chit y áreas del cercano valle de la Becá. Durante esa intervención, las fuerzas militares israelíes provocaron más de cuarenta fallecimientos, dentro de los cuales figuran tres miembros del Ejército libanés. El intercambio de fuego entre los militares de ambos países se produjo tras la llegada de los efectivos israelíes a la localidad y zonas aledañas.
La milicia chií Hezbolá confirmó, tal como reportó 'L'Orient le Jour', la participación de sus combatientes en los recientes enfrentamientos, y denunció formalmente que las fuerzas israelíes ejecutaron al menos cuarenta bombardeos con el objetivo de asegurar la retirada de sus tropas después de completada la incursión y el enfrentamiento armado en el sureste libanés. Esta acusación representa la postura oficial de la organización, que mantiene una presencia significativa en el sur del país y es considerada por Israel un actor central en la escalada del conflicto.
Además, según consignó el mismo medio libanés, los militares de Israel no han emitido comentarios oficiales sobre las bajas civiles ocurridas durante estos operativos, ni sobre la destrucción material denunciada por las autoridades libanesas en la capital y la región oriental del territorio. Líbano enfrenta una intensificación de la violencia, con un saldo de víctimas en aumento, y los responsables de sanidad y seguridad del país continúan evaluando el alcance de los daños sufridos en las áreas afectadas.
La serie de ataques reportados en esta última ola de violencia se inscriben en el marco de una crisis prolongada entre Israel y Líbano, en la que las hostilidades se han recrudecido particularmente en zonas urbanas de Beirut y regiones del interior del país. Según detalló 'L'Orient le Jour', los enfrentamientos recientes se vinculan a operativos militares orientados a infraestructuras presuntamente usadas por Hezbolá, motivo por el cual la agrupación sostiene que los ataques buscan debilitar sus capacidades en la capital y otras zonas estratégicas.
Las autoridades libanesas insisten en la necesidad de esclarecer las circunstancias de cada bombardeo y mantener actualizada la cifra de víctimas, mientras los organismos internacionales siguen el desarrollo de la situación. El número de muertos y heridos reportados se suma a una lista creciente de bajas civiles y militares que afecta a diversas regiones libanesas, generando preocupación sobre la seguridad de la población residente en áreas urbanas y rurales expuestas a los operativos armados.