Informes de medios locales relataron que la búsqueda de víctimas y sobrevivientes tras el derrumbe en la mina de Rubaya se realizó utilizando herramientas improvisadas y con un retraso en la llegada de ayuda externa, mientras las estructuras afectadas incluían tanto pozos mineros como viviendas de la aldea próxima de Gatabi. Según publicó Congo Actual, el accidente se produjo en el yacimiento de Gakombe, dentro del sector de Rubaya, ubicado en la provincia de Kivu Norte, al este de la República Democrática del Congo. Al menos 40 personas fallecieron en este nuevo hundimiento atribuido a la explotación irregular de la mina, que opera bajo el control de la milicia rebelde M23. El hecho tuvo lugar el sábado, e involucró a varias excavaciones artesanales del cerro, según fuentes locales citadas por dicho portal.
De acuerdo con información recopilada por el portal Actualité, la mina de coltán de Rubaya experimentó en menos de un mes tres accidentes de magnitud, el más reciente registrado este 9 de marzo. El evento más grave ocurrió el 28 de enero, cuando colapsos similares en la misma mina provocaron la muerte de más de 400 mineros. Apenas unas semanas después, el 3 de marzo, otro hundimiento en la zona ocasionó la muerte de más de 200 personas. Las cifras más altas se registraron en junio de 2025, en un siniestro en el que los decesos superaron las 700 víctimas, según reportes de prensa local. A pesar de estos antecedentes, la actividad minera permanece activa, según lo consignó Congo Actual.
Además, las autoridades han clasificado la zona donde opera la mina como “zona roja”, lo que implica una prohibición expresa de la explotación minera debido a los riesgos para la seguridad de los trabajadores y el entorno ambiental. Sin embargo, los trabajos extractivos de coltán continúan a gran escala. El medio Congo Actual informó que esta situación se produce porque la mina está bajo el control del grupo rebelde M23, que gestiona la producción y dirige la explotación de los pozos.
Según estimaciones oficiales citadas por Congo Actual, la mina de Rubaya produce entre 115 y 125 toneladas de coltán al mes. Este mineral es fundamental para la industria tecnológica mundial, ya que constituye la principal fuente de tantalio, utilizado en la elaboración de dispositivos electrónicos como teléfonos móviles, computadoras y equipos industriales. Rubaya se considera, según distintas estimaciones, uno de los principales centros mundiales en la extracción de coltán, influyendo de manera notable en el suministro del tantalio a nivel internacional.
El reporte de Actualité describió las condiciones en que miles de mineros artesanales trabajan en los túneles del cerro de Rubaya. Las excavaciones se realizan manualmente, la mayoría de las veces sin equipos de seguridad adecuados ni supervisión técnica, lo que incrementa los factores de riesgo. Estas galerías resultan inestables y susceptibles a desmoronarse en cualquier momento, riesgo que se agrava durante la temporada de lluvias, cuando el terreno se vuelve aún más peligroso. La precariedad de los métodos y la ausencia de regulaciones estrictas han propiciado la reiteración de accidentes con consecuencias fatales. Sectores de la comunidad local también resultaron afectados directamente, ya que, además de las excavaciones, el reciente hundimiento alcanzó residencias ubicadas en Gatabi, generando daños materiales de consideración.
Las autoridades nacionales han reiterado la prohibición oficial de cualquier tipo de explotación minera en la zona de Rubaya, argumentando los elevados riesgos para la estabilidad del terreno y la seguridad humana, así como los impactos ambientales negativos. Sin embargo, la falta de control gubernamental efectivo y la presencia del grupo rebelde M23 han dificultado la aplicación de esta restricción.
Congo Actual recogió testimonios de residentes y trabajadores de la zona, quienes participaron en las tareas de rescate de los atrapados tras el derrumbe proporcionando auxilio inmediato, aunque con recursos limitados ante la magnitud del desastre. Hasta el momento, no se han divulgado cifras precisas de personas heridas o desaparecidas más allá de las víctimas mortales confirmadas, mientras continúan las labores de búsqueda entre los escombros y túneles colapsados.
El trasfondo del conflicto en la región de Kivu Norte, donde Rubaya desempeña un papel central como área de extracción minera bajo control armado, incide en la persistencia de la explotación irregular. La demanda internacional de coltán y la debilidad institucional agravan la crisis, prolongando las actividades en condiciones de inseguridad tanto para los trabajadores como para las comunidades aledañas, según la cobertura de los portales mencionados.