La operación militar ordenada por el general Francis L. Donovan tuvo como consecuencia la muerte de tres hombres señalados como narcotraficantes, en una intervención en aguas del Pacífico oriental que intensificó los cuestionamientos internacionales hacia Estados Unidos por presuntas violaciones a los derechos humanos en este tipo de actuaciones. Según informó el Ejército estadounidense, la acción se llevó a cabo el 20 de febrero y estuvo a cargo de la Fuerza de Tarea Conjunta Southern Spear, cumpliendo instrucciones del comandante del Mando Sur (SOUTHCOM), Francis L. Donovan. El medio consignó este viernes que el ataque formó parte de los operativos enmarcados en la campaña denominada ‘Lanza del Sur’.
De acuerdo con la información brindada por el Mando Sur de las Fuerzas Armadas estadounidenses a través de redes sociales, la embarcación interceptada se encontraba “transitando por conocidas rutas de narcotráfico en el Pacífico oriental”, y, según inteligencia militar, sus ocupantes “participaban en operaciones de narcotráfico”. El Mando indicó que la acción constituyó un “ataque cinético letal contra una embarcación operada por Organizaciones Terroristas Designadas”. Los militares estadounidenses aseguraron que “ningún miembro de las fuerzas militares estadounidenses ha resultado herido” como resultado del operativo, mientras que los fallecidos fueron identificados como “tres narcoterroristas hombres”.
Según publicó el medio, la operación ‘Lanza del Sur’ inició en septiembre del año pasado bajo la coordinación del gobierno de Washington. Desde ese momento, el conjunto de acciones que componen el despliegue militar ha sido foco de cuestionamientos por organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas, debido a la preocupación por el nivel de letalidad y el presunto irrespeto a los derechos fundamentales durante las intervenciones.
El medio informó que el saldo humano de la operación ‘Lanza del Sur’ supera ya el centenar de fallecidos, en su mayoría vinculados por las autoridades estadounidenses a organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas y consideradas por Washington como amenazas terroristas designadas. Este contexto ha incrementado la controversia y los debates internacionales respecto a la legalidad y proporcionalidad de las medidas aplicadas por las fuerzas estadounidenses en jurisdicciones marítimas internacionales.
La declaración oficial del Mando Sur también dejó constancia de que la tripulación de la embarcación atacada no logró sobrevivir al asalto militar, mientras que ningún barco ni elemento militar de Estados Unidos sufrió daños. Además, el organismo liderado por Donovan subrayó que las embarcaciones identificadas como sospechosas suelen utilizarse para el transporte ilícito de drogas desde Sudamérica hacia otros puntos del continente, elemento que fundamenta, según Washington, la justificación de los operativos ejecutados.
El medio añadió que organizaciones internacionales han reiterado sus críticas a los métodos empleados en la lucha contra el narcotráfico en la región, cuestionando la calificación de “terroristas” a los actores vinculados al tráfico de drogas y exigiendo una evaluación detallada de los estándares de derechos humanos aplicados en las operaciones. La ONU, en particular, mostró especial preocupación ante el alto índice de mortalidad y solicitó transparencia en la información sobre las identidades de las víctimas y las circunstancias exactas de las muertes producidas.
El componente militar de la operación, basado en ataques letales a embarcaciones sospechosas, ha sido motivo de reclamos diplomáticos en América Latina, debido a la extensión de estos operativos en rutas marítimas frecuentadas por pescadores y marinos civiles que pueden verse afectados por acciones bélicas sin la debida identificación o proceso judicial.
Washington, por su parte, ha defendido la continuidad de la operación ‘Lanza del Sur’ como parte de sus esfuerzos coordinados para frenar el flujo de drogas y desarticular lo que considera redes terroristas en la región. Según reportó el medio, las autoridades estadounidenses argumentan que estas acciones forman parte central de su estrategia de seguridad continental y afirman que todas las operaciones se desarrollan conforme a los protocolos militares vigentes.
A pesar de las reiteradas defensas oficiales, la persistencia de incidentes con resultado letal aumentó el escrutinio sobre las reglas de enfrentamiento empleadas y sobre la efectividad del dispositivo militar frente a las demandas internacionales de respeto a la vida y a los procedimientos legales mínimos en contextos fuera de combate abierto. El debate sobre la legitimidad de los denominados “ataques cinéticos letales” contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico se mantiene abierto en foros multilaterales y entre gobiernos de la región, situación que continúa reflejando la complejidad y las consecuencias colaterales del enfrentamiento contra el narcotráfico transnacional en escenarios marítimos.