El ataque contra una sede de Hezbolá en el valle de la Becá dejó entre las víctimas a los comandantes Husein Mohammad Yaghi, hijo de Mohamad Yaghi –diputado y miembro fundador de la organización–, Ali Zeid al Musawi y Mohamad Ibrahim al Musawi, según medios locales citados por agencias internacionales. Además, dos personas murieron en el campo de refugiados de Ain al Hilweh, donde se registró un bombardeo sobre la infraestructura de la “policía interna” de Hamás, que, de acuerdo con la organización, alcanzó a civiles. El balance provisional de heridos se sitúa entre 24 y 35, aunque las cifras podrían aumentar a medida que continúan las labores de rescate y verificación de víctimas, reportó la prensa local consultada por agencias internacionales.
De acuerdo con información del medio Europa Press, el presidente libanés Joseph Aoun calificó los bombardeos israelíes del pasado viernes como un “flagrante acto de agresión”. Aoun afirmó mediante un comunicado oficial que la continuación de los ataques apunta a frustrar los esfuerzos diplomáticos que Líbano, con el apoyo de países aliados y especialmente Estados Unidos, realiza para restablecer la estabilidad y detener las hostilidades de Israel en territorio libanés.
Estos ataques en la región oriental del país se produjeron cuando las Fuerzas Armadas israelíes llevaron a cabo seis bombardeos en cuestión de minutos: tres de ellos en la zona de Shaara y otros tres repartidos entre las localidades de Bednayel y Temnine, en la provincia de la Becá, conforme detalló Europa Press. Según el Ejército israelí, los objetivos fueron posiciones de Hamás y Hezbolá, pero los bombardeos en áreas civiles aumentaron la cifra de víctimas y causaron daños materiales significativos.
Desde Hamás se denunció el ataque en Ain al Hilweh como un bombardeo indiscriminado sobre sus instalaciones de seguridad, señalando que tuvo un grave impacto en la población civil residente en el campo de refugiados. La organización precisó que la acción militar se dirigió principalmente contra la “policía interna” que opera en el campamento, lo que, según sus declaraciones replicadas por Europa Press, generó un número indeterminado de víctimas civiles.
El presidente Aoun expresó que estos hechos constituyen una “nueva violación de la soberanía del Líbano” y consideró que los ataques representan un claro incumplimiento de las obligaciones internacionales. Añadió que reflejan un “desprecio por la voluntad de la comunidad internacional”, especialmente en lo que respecta a las resoluciones de Naciones Unidas, en particular la Resolución 1701, que exige el respeto a la integridad territorial de Líbano y el cese de hostilidades.
La petición de Aoun a la comunidad internacional se centró en la responsabilidad de detener de inmediato los ataques y de impulsar el respeto por las resoluciones internacionales, con el objetivo de preservar la soberanía, la seguridad y la estabilidad en la región. El mandatario indicó que el incumplimiento de estas medidas podría desencadenar una escalada mayor del conflicto, incrementando la inestabilidad y el riesgo para los habitantes del país y su entorno.
Según Europa Press, la identificación total de las víctimas todavía se encuentra en curso. Las cifras actuales, que hablan de al menos doce fallecidos y más de veinte heridos, son preliminares y podrían variar con el avance de las investigaciones y el rescate de víctimas. Las autoridades libanesas, por su parte, mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevos ataques y reclaman un esfuerzo conjunto de la comunidad internacional para frenar la escalada de violencia.
El análisis de la prensa local indica que la muerte del hijo de uno de los fundadores de Hezbolá y de otros comandantes de la organización representa un golpe relevante dentro de la estructura interna del grupo, mientras que los daños en el campo de refugiados profundizan la crisis humanitaria en el sur del país. Testimonios recogidos por Europa Press aseguran que sectores civiles en Ain al Hilweh sufrieron pérdidas personales y daños a viviendas debido al impacto de los proyectiles.
Durante la jornada del viernes, los ataques israelíes ocupaban el primer plano de la agenda política y diplomática en Beirut, con llamados reiterados de las autoridades libanesas a la intervención de actores internacionales. La reiteración de bombardeos sobre áreas próximas a la frontera y en zonas pobladas refuerza la preocupación de los organismos humanitarios ante la posibilidad de que se intensifique el conflicto regional, según reportó Europa Press.
El gobierno libanés remarcó en sus diversas comunicaciones que la prioridad radica en proteger la soberanía nacional y evitar nuevas pérdidas humanas. Asimismo, el Ejecutivo reiteró su posición de exigir el cumplimiento estricto de los acuerdos y resoluciones internacionales adoptados por Naciones Unidas en relación a la estabilidad y las condiciones de alto el fuego en la frontera sur.