El Ejército israelí anunció que sus fuerzas atacaron un centro que operaba como cuartel general de Hamas en el campo de refugiados de Ain al Hilweh, ubicado en la periferia de la ciudad libanesa de Sidón, argumentando que ese lugar había sido utilizado en los últimos meses para organizar acciones hostiles en su contra. Según informó la institución castrense, este bombardeo se produce en un contexto donde distintas autoridades han advertido sobre la violación de acuerdos establecidos entre Israel y Líbano, y han surgido críticas desde sectores locales e internacionales, incluyendo condenas de Naciones Unidas.
De acuerdo con el reporte difundido por el Ejército de Israel y citado por el medio que da origen a la información, la estructura alcanzada en el campamento de Ain al Hilweh había albergado zonas de entrenamiento y actividades que, según la versión oficial, servían para preparar ataques contra objetivos del Estado y de las Fuerzas Armadas israelíes. El comunicado militar describe que este centro se localizaba en un área densamente poblada, utilizando la presencia civil —según sus palabras— para dificultar la respuesta israelí y “promover los objetivos” de la organización. El texto atribuye a Hamas la responsabilidad de explotar la situación de los residentes actuando como escudos humanos en el desarrollo de sus operaciones.
El medio original detalló que las autoridades militares israelíes argumentan que las acciones contra posiciones de Hamas en territorio libanés buscan evitar el asentamiento y crecimiento de la organización en ese país, lo cual, afirman, incrementaría la amenaza para su población y personal militar. La declaración resalta: “Seguiremos actuando contra los terroristas de Hamas donde sea que operen para eliminar la amenaza contra los ciudadanos del Estado de Israel y las Fuerzas Armadas”.
La operación en Ain al Hilweh se inscribe en una serie de incursiones recientes atribuidas por Israel a la necesidad de responder ante potenciales riesgos provenientes de grupos armados en Líbano, a pesar de la vigente tregua lograda en noviembre de 2024 tras los enfrentamientos de octubre de 2023. Siguiendo información proporcionada por el Ejército de Israel, poco tiempo después de este primer ataque, la aviación llevó a cabo un segundo bombardeo sobre un cuartel adscrito a Hezbolá, situado en la localidad de Baalbek. Según la declaración militar, ese cuartel era empleado para “promover complots terroristas contra las fuerzas” israelíes y —como en el caso anterior— se encontraba en una zona habitada. El comunicado reiteró la acusación de que Hezbolá coloca deliberadamente sus activos en áreas con presencia civil, lo que consideran una violación directa de los entendimientos alcanzados entre ambas partes.
El medio citado indica que Israel justifica su continuidad en operaciones militares dentro de territorio libanés en el argumento de que busca frenar actividades imputadas a Hezbolá. Las autoridades israelíes sostienen que tales medidas no representarían una ruptura del alto el fuego pactado, aunque desde el gobierno de Beirut y voceros de Hezbolá se rechazan estas explicaciones y han manifestado su desaprobación ante nuevos ataques. Además, Naciones Unidas ha expresado condena por la reiteración de bombardeos.
El acuerdo de cese al fuego alcanzado tras los enfrentamientos de 2023 planteaba el retiro de efectivos tanto israelíes como de Hezbolá desde el sur del Líbano, región históricamente impactada por confrontaciones armadas entre ambas partes. De acuerdo con el medio de origen, aunque se pactó esa retirada, el Ejército de Israel mantiene cinco posiciones en territorio limítrofe, situación que ha sido objeto de críticas tanto por autoridades libanesas como por el propio grupo chií, que demandan el fin permanente de la presencia militar extranjera en esa zona.
Diversos actores involucrados han enfatizado, según publicó el medio, las tensiones regionales y los riesgos que implica el uso de infraestructuras civiles en contextos bélicos, así como la dificultad de distinguir entre objetivos militares y áreas residenciales en escenarios como los de Ain al Hilweh y Baalbek. Las autoridades libanesas han señalado que estas acciones socavan la estabilidad proyectada tras el pacto de 2024 y han reiterado sus exigencias de respeto a los acuerdos y la soberanía nacional.
La información brindada por el medio explica que el campo de refugiados de Ain al Hilweh, destino del primer ataque reciente, constituye el mayor asentamiento palestino en Líbano y ha sido escenario frecuente de tensiones, dada la diversidad de grupos armados que han operado en su interior a lo largo del tiempo. Los recientes bombardeos han intensificado las preocupaciones por la seguridad de la población civil y han generado llamados a la contención y la búsqueda de soluciones que reduzcan los riesgos de nuevos enfrentamientos en la zona.