El director ejecutivo de Rosatom, Alexei Lijachev, recordó que Moscú cuenta con experiencia previa en recibir uranio enriquecido de otros países, y remarcó que la disposición de Rusia a aceptar material nuclear iraní depende de que exista un consenso que incluya a Estados Unidos. De acuerdo con información publicada por la agencia de noticias Interfax y reproducida por medios internacionales, la declaración surge en un contexto de negociaciones indirectas entre Washington y Teherán en busca de un nuevo acuerdo sobre el programa nuclear iraní, donde el papel de Rusia aparece como una posible vía para resolver los bloqueos sobre el destino de las reservas nucleares iraníes.
Según consignó la agencia Interfax, Lijachev sostuvo que Rusia solo contemplaría esta acción si todas las partes relevantes están de acuerdo, especialmente Estados Unidos, y que la experiencia previa de Moscú en operaciones similares ofrece garantías técnicas a los involucrados. Esta postura se produce mientras continúa el debate internacional sobre cómo gestionar el uranio enriquecido que Irán posee actualmente, tras la ruptura del pacto nuclear de 2015 y el endurecimiento de sanciones estadounidenses desde 2018.
El medio especifica que hasta el momento, Teherán ha rechazado transferir sus reservas de uranio fuera de sus fronteras. El vicepresidente iraní y titular de la Organización para la Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohamed Eslami, aclaró el 9 de febrero que esa opción no ha formado parte de la agenda de discusiones. En palabras recogidas por diversos medios iraníes y citadas por agencias internacionales, Eslami declaró que “esto no fue discutido en las negociaciones” durante la primera ronda de contactos celebrada en Omán ni en las conversaciones posteriores en Suiza. Además, Irán ha vinculado cualquier posibilidad de reducir los niveles de enriquecimiento de uranio a la condición previa de que Washington levante las sanciones que actualmente afectan a su economía y sector nuclear.
Rosatom, por su parte, ha señalado que no hay precedentes recientes de la retirada o transferencia de reservas nucleares iraníes, aunque recordó experiencias previas bajo acuerdos multilaterales. Según la información de Interfax, si existiera una voluntad conjunta de Washington y Teherán, Moscú estaría preparado para facilitar el proceso técnico de almacenamiento y supervisión del uranio iraní, sujeto a las condiciones que se estipulen en cualquier eventual acuerdo futuro.
El Kremlin, mientras tanto, alertó el jueves sobre el aumento de tensiones en Oriente Próximo, catalogándolas de “sin precedentes”, y solicitó moderación tanto a Estados Unidos como a Irán en un momento en que las fuerzas estadounidenses han intensificado su despliegue militar en la región. El medio detalló que este llamamiento a la contención llega cuando las negociaciones indirectas para intentar restablecer un pacto nuclear se ven impactadas por declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha advertido sobre un posible ataque militar si fracasan las vías diplomáticas.
El ambiente de desconfianza entre Irán y Estados Unidos se ha profundizado tras los bombardeos realizados por fuerzas estadounidenses e israelíes en junio de 2025, los cuales, según reportó la prensa internacional, provocaron más de 1.100 víctimas mortales en territorio iraní. Estos ataques se llevaron a cabo en medio de un proceso diplomático entre ambos países, lo que ha generado escepticismo en Teherán respecto a la reanudación de las negociaciones. Las autoridades iraníes insisten en que su programa nuclear persigue exclusivamente fines pacíficos y que la continuidad de las sanciones constituye el principal obstáculo para cualquier acuerdo que implique restricciones adicionales a su capacidad nuclear.
Según fuentes oficiales citadas por Interfax, la crisis actual se remonta a la decisión del presidente Trump de retirar de forma unilateral a Estados Unidos del acuerdo nuclear firmado en 2015, lo que vació de contenido el pacto que buscaba limitar las actividades nucleares de Irán a cambio del levantamiento de sanciones. Esta decisión desencadenó un aumento de las tensiones regionales y ha complicado cualquier intento de restaurar un marco de entendimiento, con ambos países adoptando posturas más rígidas en materia de seguridad y cooperación nuclear.
Hasta el momento, la posibilidad de que Moscú reciba material nuclear iraní permanece supeditada al avance de las negociaciones y a la obtención de un acuerdo formal en el que participen tanto Washington como Teherán. Como subrayan medios internacionales que citaron a la agencia Interfax, la exigencia iraní de un levantamiento de sanciones continúa siendo un punto central en el proceso, mientras que Moscú reitera su apertura a participar como garante técnico si se cumplen las condiciones políticas necesarias.