La tradición africana y las leyendas finlandesas, en la competición de la Berlinale

El festival alemán destaca una obra que explora costumbres ancestrales a través de la mirada de Alain Gomis y otra producción, en clave de suspense, basada en relatos tradicionales nórdicos con Seidi Haarla y Rupert Grint en el reparto

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Durante el proceso de creación de “DAO”, Alain Gomis puso énfasis en escuchar a todos los participantes para fomentar un espacio de colaboración colectiva, tal como señaló durante una rueda de prensa. El cineasta enfatizó el valor de que “necesitamos que nos entiendan para poder avanzar”, una premisa que guió su modo de trabajo y que se refleja en la estructura del filme. Según publicó EFE, la Berlinale acogió el pasado sábado dos propuestas cinematográficas que exploran, desde perspectivas muy diferentes, la influencia de la tradición y el legado cultural en la identidad contemporánea.

El medio EFE detalló que “DAO”, dirigida por el realizador francosenegalés Alain Gomis, y “Yön Lapsi”, de la cineasta finlandesa Hanna Bergholm, formaron parte de la selección competitiva del festival. Ambas producciones comparten el interés por el arraigo a las costumbres y relatos propios de su territorio, aunque sus enfoques y lenguajes formales difieren. “DAO” aborda la inmigración desde el doble ángulo del origen cultural africano y las realidades del capitalismo occidental, al tiempo que “Yön Lapsi” parte de los mitos y leyendas nórdicas para construir una narración que oscila entre lo real y lo imaginario.

En el caso de “DAO”, Gomis parte de un formato que simula ser documental y describe el propio proceso de producción del filme. Desde los primeros minutos, la ficción y la realidad se entrelazan: los personajes y sus historias surgen a medida que las personas que participan en la película los inventan, según explicó el cineasta recogido por EFE. El rodaje se organizó en dos etapas breves: 10 días en Francia y otros 10 en Guinea Bissau. Esta estructura permitió crear un filme que transita entre ambos mundos, subrayando los contrastes entre lo ancestral y lo contemporáneo.

Uno de los recursos narrativos clave es la yuxtaposición de un funeral en tierras africanas y una boda ostentosa en Francia, dos eventos familiares conectados pero situados en contextos radicalmente distintos. Gomis, quien ya había obtenido el Gran Premio del Jurado en la Berlinale en 2017 por “Félicitè”, defendió en declaraciones recogidas por EFE la necesidad de visibilizar las prácticas culturales de Senegal. El director remarcó la carga histórica de estigmatización: “Este tipo de prácticas han sido extremadamente juzgadas moralmente; ha habido un momento en el que éramos reticentes a mostrar lo que somos por miedo al juicio (...) Pero ya basta”.

“DAO”, cuyo título significa “movimiento perpetuo y circular que fluye en todo y une al mundo”, según la definición ofrecida por Gomis, persigue ese mismo dinamismo en su espiral narrativa y en la interacción de sus participantes. El resultado, según el medio EFE, recibió una respuesta positiva del público de la Berlinale, por la manera en que presenta un fresco cultural que une lo individual y lo colectivo.

“Yön Lapsi”, en contraposición, orienta su mirada a la tradición finlandesa a través del género del suspense y el terror. La directora Hanna Bergholm se basa en relatos populares para desarrollar la historia de una pareja que decide trasladarse a una antigua casa familiar, situada en un bosque que adquiere relevancia como un personaje más dentro de la trama, según consignó EFE. El papel protagonista femenino corresponde a Seidi Haarla, reconocida por su actuación en “Compartimento nº 6” (2021), y el elenco incluye a Rupert Grint, identificado por su rol de Ron Weasley en la serie cinematográfica “Harry Potter”.

La dinámica familiar se ve alterada tras el nacimiento del primer hijo, que desencadena sucesos inquietantes. Mientras el padre ve el comportamiento del bebé como algo peculiar pero dentro de lo aceptable, la madre atribuye los cambios a una fuerza sobrenatural, según describió el medio. Grint declaró en Berlín, en palabras recogidas por EFE, que “cuando me ofrecieron el papel acababa de ser padre, así que no era la película más adecuada”, aunque aseguró sentirse atraído por “el hecho de que nunca sabes en el filme cuando es real o no lo que ves”.

La directora, según reportó EFE, abordó también su postura sobre el posicionamiento de los artistas en conflictos internacionales, en una comparecencia donde lucía un pin de sandía, convertido en símbolo de apoyo a Palestina. Bergholm manifestó: “Como seres humanos adultos, creo que tenemos la responsabilidad de alzar la voz contra la violencia y la injusticia (...) Pero es importante que no les digamos a otros artistas de cine que no deberían alzar la voz”.

Según la crónica de EFE, la Berlinale ofreció así un espacio para producciones que reflexionan sobre el peso de la memoria y la tradición en el presente, tanto desde la exploración creativa de las costumbres africanas como desde la relectura de los arquetipos del folclore nórdico en el suspense contemporáneo. Ambas películas proponen acercamientos distintos a un diálogo universal sobre la identidad, el legado y el impacto de la transmisión cultural a través del cine.