
Las operaciones de vuelo en El Paso y en la cercana zona de Santa Teresa permanecen interrumpidas desde el 10 de febrero a las 23:30 hasta el 20 de febrero a la misma hora, situación que se hará extensiva tanto a la aviación comercial como militar, sin excepciones, según indicó Chris Canales, concejal de El Paso, a través de una publicación en redes sociales. El cierre afecta al Aeropuerto Internacional de El Paso, una de las terminales de mayor importancia en la frontera entre Estados Unidos y México, y que es punto clave para varias compañías aéreas de alcance nacional. La noticia principal es la suspensión total de vuelos decretada por la Administración Federal de Aviación (FAA) por motivos de seguridad, una medida impuesta de manera repentina y sin aviso previo a las autoridades locales.
De acuerdo con la información publicada por 'Bloomberg', la FAA comunicó que la suspensión de operaciones tendrá una duración de diez días. Las restricciones aplican a un radio de 10 millas náuticas alrededor de El Paso y están vigentes hasta una altitud de 17.999 pies, lo que paraliza por completo las llegadas y salidas desde esta terminal durante el periodo establecido. Además, el cierre se extiende a la zona de Santa Teresa, situada en las inmediaciones de la frontera, en el estado de Nuevo México. Esta restricción se anunció mediante un NOTAM (aviso para misiones aéreas), procedimiento estandarizado en el sector aeronáutico para informar cambios operativos de carácter urgente.
El Aeropuerto Internacional de El Paso ha registrado un tráfico de aproximadamente 3,5 millones de pasajeros durante los primeros 11 meses de 2025, lo que da cuenta de la magnitud del impacto sobre el transporte aéreo regional. El terminal es utilizado regularmente por las principales compañías estadounidenses como Delta Air Lines, United Airlines Holdings y American Airlines, reportó 'Bloomberg'. La aparición súbita de las restricciones generó incertidumbre entre pasajeros, autoridades locales y empresas de aviación, dado que tampoco se hizo distinción para vuelos de carácter militar.
Según consignó 'Bloomberg', la FAA justificó la medida aludiendo a “restricciones temporales de vuelo por razones especiales de seguridad”. A pesar de la relevancia del aeropuerto para la movilidad de personas y mercancías en la frontera mexicano-estadounidense, no se ofrecieron detalles adicionales acerca de las causas concretas que motivaron el cierre ni sobre los riesgos identificados en la región.
La falta de aviso previo motivó comentarios de Chris Canales, quien expresó en redes sociales que ningún ente de gobierno local fue informado antes de la restricción, y que las fuerzas armadas estadounidenses tampoco recibieron excepciones para operar en el espacio aéreo delimitado. El cierre simultáneo de la terminal y la zona adyacente en Santa Teresa amplía la dimensión de la medida, generando interrogantes sobre el impacto en la logística de defensa, así como en los servicios de emergencia y la cadena de suministro local.
El Aeropuerto Internacional de El Paso se ubica en una de las rutas de conexión más significativas para el suroeste estadounidense, y su cierre forzoso incide en la programación de vuelos nacionales e internacionales. Aunque el tránsito de pasajeros constituye una parte fundamental de su operación, la restricción afecta también al transporte de carga, vital para la economía regional dados los intercambios comerciales con México.
El periodo de cierre temporal abarca tanto días laborables como fines de semana, aumentando el volumen de personas y bienes afectados por la suspensión de actividades. En ausencia de vuelos y movimientos aéreos en las áreas señaladas, los viajeros deberán recurrir a terminales alternas en ciudades cercanas, opción que supone procesos logísticos adicionales y demoras en los desplazamientos.
Tal como apuntó 'Bloomberg', la decisión de la FAA y el procedimiento para ejecutarla sin comunicación previa a las autoridades del área contribuyen a agudizar las dificultades para gestionar el movimiento de pasajeros y cargas en una región que ya enfrenta una alta demanda y tránsito fluido. Aunque la FAA describió la causa como “razones especiales de seguridad”, la ausencia de más detalles deja pendiente la aclaración de la naturaleza del riesgo implicado para la terminal y sus alrededores.
Las repercusiones del cierre afectan tanto a compañías aéreas como a operadores de transporte terrestre, servicios logísticos y trabajadores del aeropuerto, quienes verán interrumpidas sus actividades habituales durante los diez días estipulados. Hasta el momento, la FAA no ha hecho público si considera ampliar la restricción o retomar la normalidad al llegar el 20 de febrero, fecha hasta la cual rige el NOTAM.
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