VÍDEO: Starmer afirma que no está "dispuesto" a dimitir tras la petición de laboristas escoceses por el caso Epstein

Keir Starmer rechaza abandonar el cargo tras las presiones internas surgidas por el caso Mandelson-Epstein, defiende que “nunca he huido de batallas” y asegura seguir adelante pese al creciente descontento dentro del Partido Laborista

Guardar
Imagen 6IUTCTVHWFGVDAAD622JOAS3TY

Durante una sesión a puerta cerrada con miembros del Parlamento británico, Keir Starmer recordó que todas las disputas políticas previas que enfrentó resultaron en su victoria y afirmó que sus desacuerdos actuales provienen de opositores que rechazan la posibilidad de un Gobierno laborista eficaz. Sobre este contexto, Starmer descartó la posibilidad de renunciar al cargo después de las presiones internas surgidas por el caso Mandelson-Epstein, según consignó Europa Press.

El líder laborista y primer ministro del Reino Unido remarcó que, después de su esfuerzo por alcanzar una posición desde la que pudiera influir en el rumbo del país, no piensa abandonar su responsabilidad en el gobierno. Starmer afirmó: “Después de haber luchado tanto por la oportunidad de cambiar nuestra nación, no estoy dispuesto a abandonar mi mandato y mi responsabilidad con mi país, ni a sumirnos en el caos como otros hubieran hecho”, de acuerdo con extratos compartidos por Downing Street y difundidos por la BBC, en declaraciones recogidas por Europa Press. Estas palabras llegaron poco después de que Anas Sarwar, máximo representante del laborismo en Escocia, planteara su dimisión como respuesta al escándalo que involucra a Peter Mandelson, exembajador británico en Estados Unidos, por su relación con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

La polémica se intensificó luego de que Starmer reiterara sus disculpas por haber propuesto a Mandelson como embajador en Washington, reconociendo el error de dicho nombramiento. Sin embargo, según publicó Europa Press, matizó que no abandonará su cargo y enfatizó su intención de continuar frente al Gobierno a pesar de los recientes reveses, incluyendo la salida en cadena de integrantes clave de su equipo. “He tenido detractores en cada paso del camino, y los tengo ahora”, señaló Starmer ante sus correligionarios, según el medio.

El escándalo estalló después de que documentos vinculados al caso Epstein sacaran a la luz tres transferencias de 25.000 dólares (aproximadamente 21.000 euros) realizadas a Peter Mandelson entre 2003 y 2004 desde cuentas de JP Morgan a nombre del multimillonario estadounidense. Según detalló Europa Press, la situación también implica una investigación acerca de si Mandelson, por entonces diputado y posteriormente comisario europeo de Comercio, reveló información sensible relativa al rescate de 500.000 millones de euros planeado por la Eurozona en 2010, periodo en el que formaba parte del gabinete de Gordon Brown.

Durante la última jornada, la crisis interna del laborismo se agudizó con la renuncia de dos figuras cercanas a Starmer en menos de 24 horas. La salida de Tim Allan, director de comunicación, se sumó a la del jefe de gabinete Morgan McSweeney, quien asumió su responsabilidad por el fallido nombramiento de Mandelson en una carta pública. Según recogió Europa Press, Allan justificó su decisión argumentando que el actual liderazgo de Downing Street representa una “enorme distracción” respecto al trabajo que el partido venía desarrollando en el Reino Unido.

Pese a la turbulencia, destacados miembros del Gobierno defendieron el liderazgo de Starmer y respaldaron su permanencia al frente del Ejecutivo. Las declaraciones de Rachel Reeves, ministra de Finanzas, y David Lammy, vice primer ministro, estuvieron alineadas en advertir que el jefe del Gobierno tiene un mandato que debe cumplir y que la estabilidad resulta prioritaria para el partido en un momento crítico.

Otro elemento que ha marcado la agenda interna laborista es el enfrentamiento abierto con Reform UK, grupo ultranacionalista al que Starmer calificó, según los extractos citados por Europa Press, como el principal adversario político de la época. Para el líder laborista, la contienda contra Reform UK constituye “la lucha de nuestras vidas, la lucha de nuestro tiempo”, y remarcó su decisión de mantenerse en el frente político “mientras tenga aliento en mi cuerpo, estaré en esa lucha, en nombre del país que amo y en el que creo, contra aquellos que quieren destrozarlo”.

Europa Press subrayó que en el trasfondo de esta crisis se encuentran tanto el desgaste que genera la exposición al caso Epstein en el entorno del laborismo, como la debilitada coordinación interna del Ejecutivo tras las abruptas dimisiones. El retiro de McSweeney tuvo implicancias directas en la estrategia de comunicación y gobierno del partido, que enfrenta el desafío de reacomodar posiciones para sostener su proyecto de gobierno.

La investigación sobre Peter Mandelson se mantiene abierta y continúa generando tensiones dentro del laborismo británico. Los cuestionamientos internos se entrecruzan con la vigilancia de la oposición y el seguimiento mediático, aumentando la presión sobre Starmer y sus colaboradores más cercanos. Diversos observadores consultados por Europa Press han puesto el foco tanto en las consecuencias políticas de estos acontecimientos como en las respuestas ofrecidas hasta el momento por el propio primer ministro y sus portavoces.