Albares impone la Gran Cruz de Isabel la Católica a Sánchez-Albornoz: "Pocos han hecho tanto por la nación española"

Reconocido por su lucha a favor de la democracia durante el exilio y su liderazgo en la creación del Instituto Cervantes, el historiador recibe un homenaje destacado por su incansable compromiso con los derechos humanos y el fomento cultural

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A propósito del afecto por la labor diplomática y del significado especial que tiene para él la condecoración, Nicolás Sánchez-Albornoz destacó el peso del servicio exterior en su propia vida familiar: su padre, Claudio Sánchez-Albornoz, fue ministro de Estado y embajador durante el siglo pasado. Sánchez-Albornoz recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica en una ceremonia celebrada en el Instituto Cervantes, donde acudió acompañado de su hija. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, fue el encargado de entregar el reconocimiento, calificando como “acto de justicia” el homenaje a una figura que, según sus palabras, defendió la libertad durante tiempos de especial dificultad. Según informó Europa Press, Albares subrayó el papel de Sánchez-Albornoz en la promoción de la democracia, así como su liderazgo en el origen del Instituto Cervantes.

Durante el evento, el ministro se refirió al contexto internacional actual, aludiendo a una “amenaza a la paz” y a la presencia de extremos políticos que ponen en cuestión los valores democráticos. “Vivimos un momento de profundísimas transformaciones internacionales. Hay una amenaza a la paz. La extremaderecha global vuelve a amenazar los valores democráticos”, afirmó Albares, quien insistió en que el ejemplo vital de Sánchez-Albornoz enseña que, incluso en situaciones adversas, abrir un camino hacia la paz es posible. En su intervención, Albares añadió que los valores del homenajeado resultaron inalterables a pesar del exilio forzado. Destacó también cómo, lejos de su país, Sánchez-Albornoz mantuvo un compromiso constante a través de la investigación, la docencia y la escritura, percibiendo la tarea cultural como parte importante de la resistencia por la libertad.

Por su parte, Sánchez-Albornoz, que cumplió 100 años, respondió con sentido del humor al agradecimiento recibido, reconociendo la particular emoción que le produjo el galardón y argumentando que la creación del Instituto Cervantes fue un logro conjunto: “Creo que el origen del Cervantes tiene que ser compartido por todo el que en ese momento hizo posible la emergencia de este Instituto”, señaló durante la ceremonia, según consignó Europa Press. Expresó además su aprecio hacia el papel del Ministerio de Exteriores, cuya labor considera cercana desde la infancia por su entorno familiar.

Luis García Montero, actual director del Instituto Cervantes, intervino también durante la celebración y recordó la decisión del Gobierno de asignar la dirección fundacional a Sánchez-Albornoz en septiembre de 1991, confiando en su criterio para definir el papel internacional de la cultura y la lengua española. García Montero describió el legado del exiliado madrileño, resaltando el enfoque integrador de su gestión: “El rumbo que fijó Nicolás se basa en la consideración de la ley y la cultura española como una referencia en el panorama internacional, la defensa de la fraternidad profunda del idioma español y el abandono de cualquier tipo de imperialismo o centralismo, defendiendo la diversidad y los valores democráticos”, manifestó ante los asistentes según publicó Europa Press. Añadió además que el Instituto mantiene la senda iniciada por él, consolidando el compromiso con la promoción de la lengua y la cultura españolas en un marco democrático, con atención especial a la realidad latinoamericana e iberoamericana.

El medio Europa Press detalló que la vida de Sánchez-Albornoz está marcada tanto por el exilio como por una larga vinculación con instituciones universitarias internacionales. Nacido en Madrid en 1926, el homenajeado destaca por su labor investigadora en historia económica española y latinoamericana. De acuerdo con la misma fuente, es autor de numerosos ensayos y artículos, y ha desarrollado investigaciones en centros como las universidades de Nueva York, Buenos Aires, Columbia y Yale. A lo largo de su carrera recibió reconocimientos como la Orden del Mérito Civil, el doctorado honoris causa por varias universidades españolas, así como el ingreso en la Real Academia de la Historia de España y otras instituciones académicas de Portugal, Argentina y Ecuador.

Durante la Guerra Civil española residió en la ciudad francesa de Burdeos, trasladándose con sus hermanas de vuelta a España en 1940. En 1947, fue arrestado junto a otros estudiantes debido a su implicación en la Fundación Universitaria Escolar y condenado a trabajos forzados en el Valle de los Caídos por el régimen franquista. Según publicó Europa Press, Sánchez-Albornoz logró escapar un año después de Cuelgamuros y se exilió en Argentina, donde se unió a su padre, también expatriado. Posteriormente, tras el golpe militar de 1966 en Argentina, emigró a Estados Unidos. Allí desempeñó su carrera docente en la New York University, donde ocupó la cátedra de Historia de España y de América Latina Contemporánea desde 1972.

Su regreso a España tuvo lugar en 1990. Un año después fue designado por el Consejo de Ministros como primer presidente del Instituto Cervantes, dirigiendo la institución entre 1991 y 1996 antes de reincorporarse a la Universidad Internacional de Florida (Estados Unidos) en la Cátedra Jordan Davidson.

Durante la ceremonia, distintas voces recordaron la relevancia del papel pionero de Sánchez-Albornoz tanto en la consolidación del Instituto Cervantes como en la lucha democrática desarrollada a lo largo de su vida, primero desde el exilio y más tarde al frente de instituciones españolas e internacionales dedicadas a la promoción cultural y la defensa de los derechos humanos.