
El control de los recursos naturales y las nuevas rutas comerciales del Ártico representa un punto central en las recientes disputas geopolíticas entre Europa y Estados Unidos, según declaraciones durante el Pleno del Congreso. El debate, impulsado por representantes de partidos nacionalistas y de izquierda, se centran en la necesidad de definir una respuesta europea ante las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump sobre la soberanía de Groenlandia, territorio de Dinamarca, país miembro tanto de la Unión Europea como de la OTAN. Según consignó el medio, socios parlamentarios del Gobierno español han solicitado a Bruselas una actuación firme que priorice los intereses autónomos de Europa y cuestione la dependencia del continente respecto a alianzas y acuerdos tradicionales como la OTAN.
Durante la sesión del Congreso, según publicó la fuente, portavoces de formaciones como Bildu, el PNV, BNG, Podemos, Compromís, Sumar y ERC manifestaron posturas críticas sobre la actual estrategia europea en seguridad y defensa, motivados por las declaraciones del presidente Trump en torno a Groenlandia. La intervención tuvo lugar durante la comparecencia del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien abordó la postura del Gobierno en relación a la política internacional de Estados Unidos, específicamente el caso de Venezuela, aunque los debates se extendieron hacia la situación danesa.
El portavoz de Bildu, Jon Iñarritu, según detalló el medio, cuestionó la capacidad de la OTAN para proteger realmente los intereses territoriales de Europa frente a sus propios miembros, tras calificar de “kafkiano” el hecho de que un socio principal de la Alianza Atlántica amenace a la soberanía de un estado miembro como Dinamarca. Planteó la necesidad de que la Unión Europea actúe como una entidad independiente con políticas propias en materia de defensa y preguntó al ministro Albares qué procedimiento se seguiría si un país socio estratégico, como Marruecos, reclamara territorios europeos, mencionando a Ceuta y Melilla como ejemplos. Iñarritu planteó la duda sobre el papel de la OTAN como garante real de la defensa europea.
De acuerdo con la publicación, Maribel Vaquero, portavoz del Partido Nacionalista Vasco, subrayó que Estados Unidos se ha convertido en “el mayor riesgo geopolítico internacional” y afirmó que la protección de recursos y las rutas del Ártico integran los intereses estadounidenses, quienes no descartan el uso de la fuerza. Vaquero abogó por una Unión Europea menos dependiente en áreas de defensa y seguridad, advirtió que, ante el nuevo orden global, la falta de unidad acabaría exponiendo al continente a procesos de colonización externa y pidió cohesión frente a amenazas.
La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, expresó su rechazo a la participación española en operaciones militares en Groenlandia, llegando a preguntarse si el rol español incluiría enfrentamientos directos con fuerzas estadounidenses si Washington insistía en sus demandas sobre el territorio danés. Instó al Gobierno español a considerar alternativas, como el cierre de bases estadounidenses en España y Europa, y sostuvo que la mejor forma de contener a Trump sería aislarlo políticamente. Belarra también calificó la OTAN como una organización inoperante, dirigiendo sus críticas a quienes advertían de una supuesta amenaza rusa mientras, en su opinión, la mayor presión proviene de Estados Unidos.
El diputado del Bloque Nacionalista Galego, Néstor Rego, dirigió su intervención contra el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, acusándolo de mostrar una actitud servil ante Trump y recriminó a los líderes europeos y a la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, por su sumisión. Así, Rego propuso que el Gobierno impulse un referéndum sobre la continuidad en la OTAN, argumentando la necesidad de frenar el “imperialismo norteamericano” desde una política autónoma y consultiva.
Àgueda Micó, diputada de Compromís e integrante del Grupo Mixto, cuestionó el impacto de las políticas de Trump y reclamó una Unión Europea con mayor autonomía en materia de seguridad y defensa, capaz de tomar decisiones propias sin depender de otras potencias. Reivindicó un enfoque europeo que rechace lo que denominó como presiones bélicas externas. En paralelo, Agustín Santos de Sumar compartió inquietudes similares y evocó que el mandatario estadounidense no confía en la capacidad defensiva ni de la OTAN ni de Dinamarca para proteger Groenlandia, resaltó la importancia de los recursos marinos del territorio, describiéndolos como “patrimonio de toda la humanidad”, y advirtió sobre posibles futuras reclamaciones sobre las islas Svalbard.
En los márgenes de la sesión parlamentaria, Gabriel Rufián, portavoz de ERC, expresó su desconcierto por el planteamiento de desplegar tropas españolas en Ucrania, un país ajeno a la alianza atlántica, mientras no existe un debate similar sobre Groenlandia, que sí forma parte de Europa y es miembro de la OTAN. Rufián destacó la contradicción y apostó por reforzar la presencia diplomática española antes que cualquier participación militar.
El medio detalló que la comparecencia se caracterizó por la falta de respuestas concretas del ministro Albares ante cada uno de estos cuestionamientos, reflejando un clima de incertidumbre y de presión política al Gobierno español respecto al futuro de la política exterior europea, la autonomía estratégica y la respuesta ante desafíos que comprometen la estabilidad regional. Las peticiones de los socios parlamentarios del Ejecutivo insisten en reforzar la posición propia de la Unión Europea, avanzando en una redefinición de sus políticas de defensa frente a lo que consideran un escenario de riesgo geopolítico en evolución desencadenado por la política estadounidense.