Carlos Caselles Calle
Lisboa, 7 dic (EFE).- Está considerado el padre de la democracia en Portugal, donde fue cofundador del Partido Socialista, primer ministro y presidente, pero en la Universidad de Lisboa, donde estudió, los jóvenes apenas conocen a Mário Soares (1924-2017), cuando este sábado se cumplen 100 años de su nacimiento.
Soares se licenció en la Universidad de Lisboa dos veces, una en Ciencias Histórico-Filosóficas, en 1951, y otra en Derecho, en 1957, pero para los estudiantes actuales consultados por EFE parece ser un desconocido.
"No estoy segura, pero creo que era escritor y que tuvo un cargo importante en el Gobierno en los años ochenta o noventa", reconoció a EFE Matilde Reis, de 19 años, estudiante de Traducción en la Facultad de Letras.
Entre risas, su compañero Ricardo Moura, de 20 años, que cursa Lengua, Literatura y Cultura, se mostró más contundente: "No sé quién es".
El que fuera primer ministro (1976-1978, 1983-1985) y presidente (1986-1996) de Portugal se crió en una familia vinculada a la educación: su padre fue fundador y director del Colegio Moderno de Lisboa, un instituto de vocación humanista donde Soares ejerció como profesor y que ahora dirige su hija, Isabel.
Fue en la Universidad de Lisboa, en la década de los 50 una de las tres únicas del país, donde el político encontró el lugar propicio para poner sus convicciones liberales, republicanas y democráticas al servicio de la oposición a la dictadura salazarista.
Siendo estudiante de segundo y tercer año se afilió al Movimiento Unidad Nacional Anti-Fascista (MUNAF) y al Partido Comunista Portugués (PCP), y fue uno de los fundadores de la rama juvenil del Movimiento de Unidad Democrática (MUD).
Estos méritos le valieron doce detenciones, una deportación a Santo Tomé y Príncipe y el exilio en Francia, donde permaneció entre 1970 y 1974 hasta el triunfo de la Revolución de los Claveles.
Su labor como abogado a favor de la democracia también le impidió desarrollar una carrera docente en las universidades controladas por el régimen de António Salazar (1933-1974), que antes que dictador fue catedrático de Economía en la Universidad de Coimbra y en 1940 recibió un doctorado 'honoris causa' por la Universidad de Oxford (el Reino Unido).
Para Andreia Loures, de 19 años y alumna de primer año de Historia, el legado de Soares no es lo suficientemente conocido por los portugueses, especialmente los más jóvenes, como ella, que apenas estudió su figura en el instituto.
Otro universitario, Nuno Santos, de 29 años y en el último año de la carrera de Traducción, atribuye, en declaraciones a EFE, esta ignorancia a una falta de atención a la historia reciente de Portugal en la educación secundaria.
"Soares es un personaje controvertido y complicado. Me es difícil distinguir su legado del de otras figuras importantes de la transición portuguesa, una época que está rodeada de un misticismo que deberíamos desterrar", resumió Santos, que está involucrado en la representación estudiantil en su facultad.
Pese a todo, aún hay quien tiene una opinión formada sobre Soares. Guilherme Silva, de 18 años y estudiante de Arqueología, cree que "pese a estar metido en muchas polémicas, dejó un legado histórico en Portugal".
"Fue un gran ejemplo de político. Supo hacer ver a la gente que sabía gobernar, y para mí representa una gran parte de la historia de Portugal", concluyó antes de guardar su cigarro electrónico para meterse apresuradamente en clase. EFE
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