López Obrador: "hasta hoy no tengo pruebas de que haya sido el Ejército" en el crimen de Ayotzinapa

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha afirmado este lunes que hasta ahora no hay "ninguna prueba" de la implicación del Ejército en la desaparición de los 42 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa desaparecidos en Guerrero en 2014. "Hasta hoy no tengo ninguna prueba que haya sido el Ejército", ha apuntado aunque ha matizado que si llegan las pruebas de cualquier responsabilidad de castrense tuvo responsabilidad, "se actúa". El mandatario mexicano ha asegurado que se ha "buscado por todo" y hasta el momento no hay pruebas de la participación de las fuerzas armadas pese a los intentos de algunos sectores de "socavarlas". "Le he buscado por todo y yo tengo toda la información. Soy el presidente de México. Pero si el día de mañana, dentro de 15 días, viene alguien y me dice: ‘Mire, aquí está...’", ha apuntado antes de advertir de que hay algunos sectores que intentan "socavar" a las Fuerzas Armadas. El dirigente ha destacado que se ha ofrecido seguridad, recompensas y amnistías para quien entregue información sobre este caso y encontrar a los estudiantes, "que es lo más importante". "Aquí que me están escuchando para que el que nos de información de dónde están los jóvenes va a tener todo nuestro apoyo y nuestro reconocimiento y nos va ayudar mucho y le va ayudar mucho al país, va ayudar a que México sea justo, para los que nos están escuchando, va ayudar a que no se sufra, que padres, madres no sufran por la desaparición de sus hijos, va a ayudar a que se fortalezca la democracia", ha resaltado. "Este es un expediente abierto, no se puede cerrar, y se va a seguir la investigación y hay que llegar al fondo", ha asegurado tras comprometer que su sucesora, la presidenta electa Claudia Sheinbaum, también apoyará la investigación. Los 34 estudiantes de la escuela rural para formación de maestros de Ayotzinapa desaparecieron el 26 de septiembre de 2014 tras ser perseguidos a tiros y detenidos por policías, que los entregaron al grupo criminal Guerrero Unidos por causas no esclarecidas. Durante años, el Gobierno de Enrique Peña Nieto defendió que fueron asesinados por esta banda criminal al ser confundidos con otra rival, pero los normalistas denuncian que se trata de un crimen de Estado.

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