La principal asociación de derechos civiles de EEUU pide a Biden que corte los envíos de armas a Israel

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La Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) ha pedido al presidente estadounidense, Joe Biden, que corte los envíos de armas a Israel y a otros países que cesen inmediatamente sus partidas de armamento al movimiento islamista palestino Hamás en un inusual comunicado centrado en política exterior, inusual para la que se trata de la principal asociación para la protección de los derechos civiles de Estados Unidos, con aproximadamente 300.000 afiliados. "La NAACP pide al presidente Biden que marque de una vez una 'línea roja' y suspenda de manera indefinida el envío de todas las armas y artillería al Estado de Israel, y pide a otros Estados que pongan fin al envío de armamento a Hamás y a otras organizaciones terroristas", hace saber en un comunicado. La asociación indica que "el conflicto en Oriente Próximo solo quedará resuelto cuando el Gobierno de Estados Unidos y la comunidad internacional emprendan acciones, entre ellas limitar el acceso a las armas que son empleadas contra la población civil". La NAACP llama también a un alto el fuego generalizado al considerar "imperativo que la violencia que tantas vidas civiles se ha cobrado termine inmediatamente". El presidente de la asociación, Derrick Johnson, ha explicado a 'The New York Times' que la decisión de publicar este comunicado obedece al hecho de que sus afiliados "proceden de una comunidad que ha aguantado un trauma histórico, ataques e intimidación". "Entonces, cuando uno se da cuenta de que nuestra gente, en particular los jóvenes, que han escuchado las historias de sus abuelos y bisabuelos, comienzan a aparecer serias preocupaciones", añade el presidente de esta asociación, tradicionalmente próxima al partido demócrata, "porque son los mismos individuos a los que tenemos que convencer para que voten en noviembre". El balance de víctimas a causa de la ofensiva militar lanzada por Israel contra la Franja de Gaza tras los ataques perpetrados el 7 de octubre por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y otras facciones palestinas ha aumentado a más de 36.700 muertos y 83.500 heridos, según han denunciado este viernes las autoridades del enclave, controladas por el grupo islamista palestino. El detonante del conflicto, la masacre perpetrada por las milicias palestinas en Israel, dejó al menos 1.200 muertos en Israel. El Ejército de Israel ha incrementado durante las últimas semanas sus bombardeos contra Rafá y lanzó el 6 de mayo una ofensiva contra la ciudad, inicialmente centrada en la parte oriental de la ciudad y extendida posteriormente a su zona centro, incluida la toma del lado palestino del paso con Egipto, lo que supuso la suspensión de operaciones humanitarias a través del cruce fronterizo. La ofensiva fue desatada poco después de que Israel rechazara una propuesta de alto el fuego presentada por Egipto y Qatar que había recibido el respaldo de Hamás. Las tensiones han ido al alza desde entonces debido al recrudecimiento de la ofensiva israelí a pesar de los llamamientos internacionales y de una orden de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para que detenga sus ataques.

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