Isabel Pantoja deslumbra con un look espectacular en su nueva salida nocturna por Madrid

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Llevábamos semanas comentando que Isabel Pantoja era una mujer nueva; que había abandonado su 'jaula de oro' en Cantora, que había retomado su vida social y antiguas amistades con las que cada vez pasa más tiempo en Córdoba... pero nos faltaba la prueba definitiva del antes y después que ha experimentado la tonadillera en los últimos tiempos. Y por fin la tenemos. Su 'renacimiento' cual Ave Fénix se ha materializado en Madrid, donde la hemos visto más en dos días que en años. Y es que si hasta ahora cada vez que pisaba la capital salía de su hotel lo imprescindible, en esta nueva visita con motivo de su concierto este sábado en el Wizink Center no ha dejado de hacer planes. Poco después de su llegada este miércoles, la cantante se reunía durante varias horas con una treintena de fans con los que se emocionó hasta las lágrimas al recordar a su madre, como han contado en 'Vamos a ver'. Y entrada la noche, demostrando que nada queda de la antigua Isabel, salía a cenar con su hermano Agustín y su sobrina Anabel Pantoja a uno de los restaurantes más conocidos de la capital, regalando sonrisas por doquier y confesando su felicidad por estar de nuevo en Madrid. Este jueves, tocaba ensayar para ultimar los flecos de su concierto, en el que estrenará nuevo vestuario homenaje a doña Ana Martín, y en el que se rumorea que Agustín podría subirse al escenario a cantar con ella. Un regreso bomba después de décadas alejado del mundo de la música sobre el que el hermano y mano derecho de la folclórica no ha querido decir nada, aunque contagiándose del buen humor de Isabel, ha cambiado su habitual gesto enfadado y serio ante las preguntas por una tímida sonrisa. Después de toda la tarde ensayando con su orquesta, la artista regresaba al hotel derrochando simpatía y, además de lanzar besos y coger de la mano a una reportera, dedicaba cariñosamente un corpóreo a tamaño real de sí misma con el que un programa de televisión la esperaba en plena calle. Pero sus planes no terminaban aquí, ya que poco después, con un look espectacular que nos ha dejado sin palabras, salía a disfrutar de la noche madrileña con Agustín a la casa de unos amigos. Maquillaje marcado, un vistoso vestido de seda en tonos rojos con foulard a juego -mucho más elegante de lo que suele ir en su día a día- y una sonrisa de oreja a oreja con la que ha respondido a los piropos por el regreso de la Pantoja de siempre que tantos años llevábamos sin ver. "Sí cariño" ha confesado cuando le hemos preguntado si tiene ganas de que llegue el sábado para reencontrarse con el público de Madrid. Un esperadísimo concierto para el que está "todo" preparado y que espera que sea "emotivo si Dios quiere", como ha reconocido pletórica.