Cantón de Ginebra da financiación de urgencia al CICR, pese a altos salarios de directivos

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Ginebra, 22 jun. El Gobierno del cantón suizo de Ginebra ha aprobado un ayuda extraordinaria de 40 millones de euros para el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que se encuentra en una delicada situación financiera que le ha empujado a optar por un drástico recorte de personal, aunque hoy se supo que su equipo directivo se beneficia de grandes salarios y atractivas indemnizaciones.

El CICR es la mayor organización humanitaria capaz de actuar en contextos de conflicto armado y, en ocasiones, en respuesta a crisis generadas por desastres, pero arrastra una situación financiera difícil, que le ha obligado a anunciar el recorte de 1.800 puestos (con respecto a una plantilla total de 22.700 personas) y el cierre de 26 de las 350 oficinas desde las que trabaja en todo el mundo.

Frente a estas dificultades, que han causado inquietud entre las organizaciones humanitarias por el impacto que pueden tener en la ayuda a las víctimas en el terreno, el cantón de Ginebra -donde el CICR tiene su sede global- dijo que contribuirá con 40 millones de euros adicionales para garantizar que pueda cumplir sus funciones esenciales.

Entre éstas figuran los servicios destinados a las poblaciones civiles y las actividades de protección de los prisioneros en un conflicto armado.

Las autoridades de Ginebra han comentado que esperan que esta contribución sea una "señal fuerte" a otros donantes para que también participen en el esfuerzo, aunque informaciones publicadas hoy sobre la elevadas remuneraciones y otros beneficios económicos de los que han gozado los responsables de la organización en años recientes podrían tener un efecto disuasivo.

Según una investigación de la televisión pública suiza RTS, confirmada luego por el área de recursos humanos del CICR, el antiguo presidente de la entidad humanitaria, Peter Maurer, fue nombrado en 2012 con un salario anual de 390.000 francos (cifra similar en euros al tipo de cambio actual), que aumentó en 40.000 francos hasta su salida una década después, al término de dos mandatos consecutivos.

El director general que entró con Maurer, Yves Daccord, ganaba 300.000 francos por año, una cifra que luego progresó, de acuerdo a datos obtenidos en primera instancia del fisco de Estados Unidos, que tiene registrados todos los salarios y otras ventajas financieras de los puestos de responsabilidad del CICR, informaciones que -como cualquier otra entidad caritativa- debe entregar a las autoridades para quedar exento de impuestos en ese país.

RTS señala que la actual presidenta de la organización (desde el pasado octubre), Mirjana Spoljaric, aceptó el mismo salario que se le ofreció a su antecesor una década antes.

Los altos salarios se extienden a los otros miembros de la dirección, según la información, que agrega que el CICR cuenta con un ventajoso sistema de indemnizaciones de salidas, que no está limitado a los altos cargos con los que desea cortar el vínculo, sino que ha beneficiado incluso a responsables que se han ido por voluntad propia, como Daccord, quien recibió 300.000 francos cuando dejó su cargo a mediados de 2020.

La organización ha señalado que se trata de un pago "totalmente normal y reglamentario", considerando que el exdirector general trabajó para ésta por 16 años. EFE

is/ad

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