NUEVA YORK (AP) — Ruth Caballero hizo una pausa afuera de una puerta de un apartamento desconocido, preparándose para conocer a su nuevo paciente.
Cubrió la perilla con una bolsa de plástico, se puso un gorro quirúrgico, luego una mascarilla N95 y sobre ésta otro cubrebocas quirúrgico de menor protección. Gorro, careta de plástico y cubrecalzado. Gel antibacterial para manos luego de cada paso del proceso. Finalmente, la enfermera se puso dos juegos de guantes y tocó la puerta con el codo, lista para atender a su primer paciente con coronavirus.
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Después de pasar cerca de tres semanas en un hospital, el hombre estaba de regreso en su apartamento en Nueva York pero aún tan débil que se le tuvo que convencer de sentarse en la cama.
“Lograste salir del hospital, así que eres un milagro”, le dijo Caballero. “Ahora debemos mantenerte fuera del hospital”.
La atención médica a domicilio se está convirtiendo en el nuevo frente de la lucha nacional contra el COVID-19 una vez que algunos pacientes están regresando de hospitales y otros tratan de evitar ser hospitalizados.
Enfermeras y asistentes —que normalmente brindan ayuda unos 12 millones de estadounidenses en actividades que van desde bañarse a medicamento vía intravenosa— ahora están asumiendo la difícil y potencialmente riesgosa tarea de atender a pacientes con coronavirus en sus hogares.
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Mientras a los estadounidenses se les exhorta al confinamiento, la mayoría del personal sanitario y sus pacientes todavía deben reunirse en persona, en la mayoría de las veces en la intimidad de un consultorio. Muchas agencias han incrementado las consultas vía telefónica y por video, pero no siempre pueden ser remuneradas por tales servicios, e incluso los mejores smartphones no son capaces de curar una herida físicamente ni llevar a alguien al sanitario.
Al igual que sus colegas en los hospitales y casas para adultos mayores, el personal de ayuda médica a domicilio ha enfrentado una escasez de equipo de protección, pero con un perfil público más bajo.
En la mayoría de la gente, el nuevo coronavirus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. En algunas personas, sobre todos los adultos mayores y las que padecen trastornos de salud subyacentes, puede provocar enfermedades más graves, como la neumonía, e incluso la muerte.
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El videoperiodista de The Associated Press Ted Shaffrey contribuyó a este despacho.
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