Lo que hay que saber sobre la cirugía de reemplazo de cadera

Aunque es una de las articulaciones más fuertes del cuerpo, existen diversas circunstancias que pueden deteriorarla. En diálogo con Infobae, un experto revela en qué casos se recomienda la operación

La cadera es una de las articulaciones que soporta mayor peso en el cuerpo humano. Está formada por la cabeza del fémur, de forma esférica, y una cavidad redondeada en la pelvis llamada acetábulo. Ambas se unen a través de ligamentos que brindan estabilidad y están recubiertas por cartílago que permite que la articulación tenga una movilidad adecuada. Esta articulación se mueve en muchas direcciones gracias a los músculos de la pelvis y de la pierna que permiten realizar actividades como caminar, subir o bajar escaleras y sentarse. No obstante, existen varias patologías que pueden comprometer la funcionalidad de la cadera en los adultos y una de las medidas para dar respuesta a las complicaciones es la cirugía de reemplazo articular.

¿De qué se trata esta cirugía?

La cirugía de reemplazo articular o artroplastia, es un procedimiento en el que se saca la articulación dañada y se pone una articulación artificial en su lugar. Este tipo de intervención puede aliviar el dolor del paciente y ayudarle a moverse con más facilidad, sentirse mejor y recuperar su calidad de vida. Las caderas y las rodillas son las articulaciones que con mayor frecuencia se reemplazan, pero también se se puede hacer en hombros, tobillos y codos.

Este tipo de operación cada vez es más común. Según estimaciones de los Institutos de Salud de los Estados Unidos (NIH), más de un millón de personas se someten a una cirugía de reemplazo de cadera o de rodilla en ese país cada año. Las investigaciones han demostrado que este procedimiento puede ayudar incluso a pacientes de edad avanzada a recuperar movilidad y a sentirse mejor.

Principales causas para su indicación

La indicación o no de artroplastia de cadera es un tema que se habla en la consulta con el paciente. "Si bien hay varias instancias en las que se la podría recomendar la cirugía de reemplazo de cadera, se puede hablar de dos causas principales y una de ellas es la fractura", indicó el doctor Carlos Distefano, médico traumatólogo, jefe de la Unidad de Traumatología del Hospital Pirovano y del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Sanatorio Otamendi. Estos traumatismos se producen como consecuencia de un golpe o de una caída, en la que el hueso y el cartílago se lesionan y se altera la movilidad de la articulación. "Hay ciertos tipos de fracturas en ciertos tipos de pacientes que son tratadas a través de un reemplazo de cadera. La segunda y, probablemente, la más importante es la artrosis de cadera y otro conjunto de patologías que producen dolor en la cadera", agregó.

Esta condición es producida por el desgaste del cartílago, lo cual genera fricción y deformación de los huesos que componen la articulación. Es dolorosa y compromete la movilidad. Afecta a personas mayores de 50 años. De acuerdo a las cifras de los Centros para el Control de las Enfermedades de los Estados Unidos (CDC), la artrosis afecta al 13.9% de los adultos entre 25 y 64 años de edad y, asciende al 33.6% en mayores de 65 años, un valor que representa a unas 12,4 millones de personas. Según los mismos registros, que corresponden a 2005, cerca de 27 millones de adultos estadounidenses padecerían artrosis en alguna articulación.

Las tasas de incidencia de artrosis de cadera en los Estados Unidos son de 88 por cada 100.000 personas por año. Estas cifras aumentan con la edad y se estabilizan a partir de los 80 años. Artrosis sintomática: prevalencia por cada 100 personas. Se estima que la artrosis sintomática de cadera afecta al 4,4% de los adultos mayores de 55 años de edad.

Convivir o no con la artrosis

Cuando el sufrimiento o la rigidez limitan las actividades cotidianas como caminar o agacharse, cuando el malestar persiste en reposo o no se alivia con la medicación analgésica o la terapia física, es probable que esté indicado un reemplazo de cadera. Pero antes de llegar a esta instancia, es importante agotar las alternativas de tratamiento más conservadoras como bajar de peso, fisioterapia, el uso de un bastón o un andador para caminar y los fármacos adecuados, ya sean analgésicos o antirreumáticos, en el caso específico de padecer artritis reumatoidea.

Cuando el paciente consulta por su dolor de cadera, muchas veces se le puede indicar un tratamiento incruento con medicación analgésica, antiinflamatorios y sesiones de kinesiología. Sin embargo, según afirmó el doctor Distefano, hay otras instancias en las que será necesaria la indicación de un reemplazo de cadera. Ante esta situación, una de las primeras consultas que el paciente hace al especialista es sobre cuándo debe operarse.

"Es importante explicarle claramente al paciente en qué escenario se encuentra. Algunos, a pesar de presentar una radiografía muy florida, no tienen dolor y pueden manejar su cuadro tomando analgésicos, lo que les permite evitar o postergar su paso por el quirófano. Otros sin embargo, con radiografías mucho más sencillas, tienen mucho dolor, están incapacitados, no disfrutan de la vida y no pueden caminar ni dos o tres cuadras", indicó el especialista. Estos últimos son los pacientes candidatos a someterse a esta intervención. "Ellos son quienes deciden cuándo operarse. No es el médico el que fija los tiempos", agregó. De acuerdo con esto, el paciente tiene que analizar su situación, su estilo de vida y determinar qué es lo que desea hacer en función de ello. "A partir de ese momento, se acerca al médico y le dice 'vengo para que me opere porque no deseo seguir conviviendo con este dolor'", señaló el doctor Distefano.

La edad para operarse

El reemplazo total de cadera es una cirugía donde se cambia la articulación original por piezas protésicas que, en la actualidad, han mejorado mucho. El criterio para realizar este tipo de operación se basa no sólo en la edad y en la enfermedad de base, sino que también toma en cuenta la intensidad del dolor, las limitaciones que ocasiona el mal y el estado general del paciente. Cuando una persona sufrió una fractura de cadera, sin importar su edad, debe operarse. Pero al hablar de artrosis de cadera: ¿Cuál es la edad más frecuente y cuál es la más conveniente para realizarse esta intervención?

En la actualidad, gracias a los avances de la tecnología de los últimos 20 años, han mejorado muchísimo los reemplazos de cadera, lo que permite indicar la operación en edades cada vez más tempranas. "Hace unos 35 años, cuando empecé mi residencia, a un paciente se lo operaba recién después de los 65 años de edad. Hoy, ese límite se puede disminuir porque contamos con mejores prótesis que, desde el punto de vista tecnológico y biológico, permiten la cirugía en pacientes más jóvenes", resaltó Distefano. No obstante, según el especialista, se busca que los pacientes candidatos a esta intervención sean cada vez mayores. Para ello, los especialistas buscan que los pacientes puedan llevar adelante un tratamiento incruento y postergar la cirugía. "El tema de la edad es controversial pero, a partir de los 50 años de edad, si el paciente está dolorido y se encuentra incapacitado, hoy puede ser operado", agregó.

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Cirugía segura

Todas las personas que se deben someter a una operación deben realizar una serie de preparativos como las recomendaciones del lavado previo y el uso de una crema nasal para disminuir la colonización del estafilococo, lo que reduce la posibilidad de las complicaciones por infecciones. Pero ¿cuál es el porcentaje de complicaciones que pueden verse, sobre todo infecciosas?

En términos esquemáticos, los resultados de la cirugía dependen del cirujano, del paciente y del ambiente. "El cirujano puede mejorar si estudia y tiene más experiencia; el ambiente se puede mejorar desde el punto de vista de las medidas y cuidados de asepsia y antisepsia y las condiciones en las que ingresa el paciente también pueden mejorarse. La principal medida con el paciente, antes de la cirugía, es la evaluación infectológica que es una herramienta que a nosotros nos ha resultado muy útil.", aseguró el jefe de la Unidad de Traumatología del Hospital Pirovano. De estos tres aspectos dependerá entonces la incidencia de infecciones.

Si en una instancia de cirugía se encuentran un cirujano con más experiencia, un paciente bien preparado y un ambiente adecuado, las infecciones son comparables a las de países centrales como Estados Unidos que, según señaló el especialista, rondan en un 2%. No obstante, estas infecciones no están referidas a todas las instituciones del país del norte sino, más bien, a algunos centros muy especializados en estas patologías. "Esto quiere decir que la incidencia real y global de infecciones en las cirugías en Estados Unidos no la conocemos", remarcó Distefano.

"Lo que es importante señalar es que si una cirugía cuenta con un profesional experimentado, un ambiente adecuado y un paciente bien preparado, la tasa de infecciones rondará entre el 2 y 3%, pero irá aumentando en la medida en que alguno de estos tres factores cambie", agregó.

Rehabilitación y vuelta a la rutina

Siempre se intenta que el paciente se interne un día o unas horas antes de la cirugía, preparado para que tenga la internación preoperatoria más corta posible. Una vez operado, lo habitual en la rehabilitación es que pasado un día pueda sentarse en la cama, que se ponga de pie al día siguiente para que intente caminar por la habitación y, al tercer día que deambule por el pasillo con bastón o andador para luego volver a su hogar.

"Una vez en su casa, el paciente operado continúa su rehabilitación con sesiones de kinesiología, caminando por los ambientes, sentándose y parándose. Pasados los 15 a 18 días de la cirugía, se cita al paciente para quitarle los puntos", indicó el especialista. Pero ¿cuándo estará listo el paciente para retomar sus actividades diarias? La reinserción laboral del sujeto que se sometió a este tipo de intervención dependerá de la actividad que realice. A modo de ejemplo, el doctor Distefano comparó entre dos ocupaciones muy distintas y señaló que un abogado puede volver a su estudio de tres a cuatro semanas después de la cirugía, pero un albañil, que necesita subir a un andamio, debe esperar de tres a cuatro meses para retomar su actividad una vez operado.

El ejercicio es un componente fundamental para la recuperación

A los pocos días se puede comenzar con un programa progresivo de caminatas y de ejercicios específicos para restaurar el movimiento y fortalecer la cadera. La mayoría de los pacientes que se someten a una artroplastia de cadera experimentan una importante reducción del dolor y una significativa mejora en la capacidad para realizar las actividades de la vida cotidiana. Después de tres a seis meses pueden retomar las actividades normales y hacer ejercicio como caminatas, bicicleta y natación. Sin embargo no se recomiendan deportes de alto impacto como por ejemplo correr.

Si la prótesis está infectada

En determinados pacientes, cuando presentan una infección en la zona de la operación se les practica una cirugía de revisión en las que se saca la prótesis para poner una prótesis intermedia denominada espaciadora o poner una segunda prótesis. Se trata de intervenciones muy agresivas y, según explicó Distefano, hay pacientes que no las pueden tolerar ya sea por su edad o cualquier otra cuestión general. "Para muchos de estos pacientes, acudimos al infectólogo para tratar de individualizar el germen para determinar si se puede indicar un tratamiento antibiótico. Si no hay dolor, la prótesis funciona bien y no lesiona el hueso, muchas veces se puede mantener, sin la necesidad de someter a la persona a una nueva operación", sintetizó.