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En los tiempos que corren –de velocidad tecnológica, vorágine diaria y decepciones amorosas- casi todo lo que los humanos consumen es en busca de la felicidad, el goce y la autosatisfacción. Tal es así, que los expertos en Marketing y Publicidad realmente se esfuerzan por detectar qué es lo que a las personas las completa en sus vidas y, en base a eso, venden sueños e ilusiones. Matthieu Ricard es un biológo y monje budista que medita hace más de 40 años sin sexo, sin una compañera en su vida y sin bienes materiales. No obstante, es considerado el hombre más feliz del mundo y su cerebro está siendo estudiado por un grupo de científicos que anhelan descubrir cómo funciona.

El rótulo le fue otorgado en 2008, tras días de estudios cerebrales en el Laboratorio de Neurociencias Afectivas de la Universidad de Wisconsin, donde especialistas midieron sus ondas cerebrales por su gran actividad de bienestar y emociones positivas. Es que Matthieu Ricard se convirtió en el preferido de los famosos y grandes empresarios del mundo: suele dictarles clases de meditación en distintos eventos mundiales.

En los últimos 40 años, meditó más de 10 mil horas y se convirtió en el máximo practicante. Vive en varios lugares como la India, Bután, Nepal y Tíbet, aunque viaja mucho para transmitir sus conocimientos y felicidad al mundo. Además, hace 26 años que es asesor del Dalai Lama.

El líder espiritual y gurú de los negocios sostuvo en una entrevista en El País de España que "la felicidad es un tesoro escondido en lo más profundo de cada persona" y que para alcanzarla "se necesita entrar en contacto con el mundo interior a través de la meditación y luego en el cotidiano aplicar control y fuerza de voluntad, porque la felicidad no tiene que ver con bienes materiales, poder o belleza".

En varias ocasiones, destacó que se trata de un entrenamiento mental a través de la meditación que "con paciencia reducirá y suprimirá los pensamientos y emociones negativas". Y resaltó: "Las emociones duran segundos, pero tenemos la tendencia a extenderlas y su repetición crea estados de ánimo que después por acumulación llegan a convertirse en rasgos personales".

Para Ricard "hay que aprender a cambiar los pensamientos negativos por positivos", de manera que queden "neutralizados" ya que ambos "son incompatibles". El también científico aseguró que la neurociencia y la neuroplasticidad han comprobado el impacto que tiene este entrenamiento mental en las personas, donde la vida de los monjes, en especial la del Dalai Lama, es un claro ejemplo de los beneficios. "Mira siempre lo que te sucede con el ojo de la conciencia y te darás cuenta de la emoción que está ahí y luego, ésta empezará a perder fuerza y de manera natural desvanece. Si lo haces una vez, dos, tres y cuatro veces la tendencia de esa emoción destructiva irá bajando su intensidad hasta desaparecer", acotó.