Se lo investiga por el ingreso de 500 kilos de cocaína  y 30.000 litros de tolueno 162
Se lo investiga por el ingreso de 500 kilos de cocaína  y 30.000 litros de tolueno 162

Todo lo que rodea a José Luis Sejas Rosales emana legitimidad a simple vista. Titular de Creta SRL y miembro jerárquico de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz, es uno de los jugadores más fuertes en el negocio del transporte boliviano. Los medios de comunicación de su país le elogian su flota de camiones -90, según Sejas mismo, aunque otras voces hablan de 200- con servicios prestados a firmas como YPFB, la petrolera estatal boliviana y sus vínculos con grandes marcas de la industria de los vehículos pesados como Volvo y Mack, con la que meses atrás cerró un contrato por la compra de diez nuevos vehículos. Pero de este lado de la frontera, Sejas tiene un problema al menos grave: la Justicia argentina lo investiga por narcotráfico. Fue cuestión de cruzar datos. La Procuración de Narcocriminalidad (PROCUNAR), a cargo del fiscal general Adolfo Villatte, se encargó de identificar las coincidencias.

Semanas atrás, la PROCUNAR comparó expedientes de varios camioneros bolivianos imputados por contrabando de cocaína en los últimos tres años. Las cantidades halladas no eran demasiado grandes; se trataba, por lo general, de paquetes de cinco a diez kilos. Pero la titularidad de los envíos y los vehículos fue lo llamativo. Villatte y su equipo encontraron al menos nueve ligados a Creta SRL, según fuentes judiciales. Un mismo camión, por ejemplo, apareció en varios procedimientos. Fiscales del noroeste le transmitieron a Villatte tener datos similares sobre camiones del empresario.

El mes pasado, un camionero boliviano que conducía un camión ligado a Sejas con un acoplado tipo cisterna fue detenido en el paso internacional Salvador Mazza, que une Bolivia con Salta. Santiago de Chile era su destino presunto. Su carta de carga señalaba que cargaba alcohol etílico. No era alcohol lo que llevaba, sino tolueno, un precursor químico para fabricar cocaína. Un perro de Gendarmería olfateó uno de sus tanques de combustible: llevaba casi 600 litros de la droga en estado químico, lo suficiente para transformarla en nueve kilos de polvo. La distancia acrecentaba el dinero: fuentes oficiales estiman que un kilo de cocaína puede tener un precio de calle de mil dólares en Bolivia y cerca de ocho mil si cruza la frontera. Si cruza el océano y llega hasta Madrid, unos 40 mil.

Bajo la estrategia de la PROCUNAR de trascender las meras detenciones a camioneros, considerados como intermediarios en el proceso y de perseguir las estructuras de origen, Sejas Rosales no tardaría en sentarse frente a un magistrado argentino. Lo hizo dos semanas atrás ante el juez federal Raúl Reynoso, en la ciudad salteña de Orán.

El camionero tras el volante fue procesado y recibió prisión preventiva, pero Sejas Rosales tuvo un destino judicial más llamativo. Terminó imputado también, por tentativa de contrabando de estupefacientes. En su declaración indagatoria, según fuentes cercanas al procedimiento, Sejas se desligó del tema, y adujo que no se trataba de su camión, sino del de otra empresa que él había designado, que él solamente era el portador, algo que el juzgado validó. Dijo no conocer al camionero, por otra parte.

Pero a oídos de la PROCUNAR llegó una situación al menos extraña: uno de los abogados patrocinantes de Sejas Rosales resultó ser uno de los jueces subrogantes en la causa. Esto crispó de inmediato al fiscal Villatte: pidió junto al fiscal de la causa, Luis Bruno, que la indagatoria a Sejas fuese ampliada. Villatte mismo insistió en estar presente y viajó hacia Orán. Llamativamente, el juez Reynoso la fija un día sábado y le avisa a Villatte apenas dos días antes. PROCUNAR aportó información, por otra parte: pidió que se incluyan en la acusación ocho camiones vinculados a Creta que se habían hallado con droga previamente, una prueba que finalmente no fue valorada.

Sejas Rosales, quien estuvo detenido, fue finalmente imputado solo como partícipe secundario, lo que garantizaba al empresario una excarcelación, junto a un embargo trabado de 500 mil pesos. Se le pidió fijar domicilio antes de irse: según fuentes judiciales cercanas a la causa, nunca lo habría hecho. De vuelta en la PROCUNAR, Villatte no da el tema por terminado desde ningún punto de vista. Un eventual pedido de extradición de Sejas Rosales suena como algo posible. Por lo pronto, pidieron recusar al juez Reynoso.