La violencia en las canchas no es una problemática que solamente se padece en América Latina. El fiel ejemplo de esta afirmación es lo que sucedió en Israel, cuando el clásico de Tel-Aviv debió ser suspendido por la agresión de un hincha a un futbolista. El Maccabi y el Hapoel empataban 1-1 al cierre del primer tiempo, cuando un fanático saltó al campo de juego y fue directo a buscar al mediocampista del Maccabi, Eran Zahavi, surgido del Hapoel.

Zahavi, quien también cuenta en su carrera con un paso por el Palermo de Italia, no se detuvo ante la agresión y devolvió el gesto. Ambos intercambiaron varios golpes de puño y patadas hasta que la seguridad sacó al hincha. Pero no quedó todo ahí, porque los jugadores de ambos planteles se sumaron al clima caliente y armaron una batalla campal, que se trasladó a las tribunas y obligó al árbitro del partido a suspender el mismo.