No hay manera posible de argumentar que un clásico de esta magnitud tiene un "tinte" amistoso. De ninguna forma. Y quedó demostrado. Al cabo de la serie de tres Superclásicos de preparación en el verano, River fue completamente superior a Boca con dos victorias y un empate. Así, Ramón Díaz logró el oxígeno que llevó a los dirigentes a estudiar su continuidad en la institución si no aparecían los resultados positivos y, en contrapartida, Carlos Bianchi comenzó a sufrir serios cuestionamientos por parte de varios miembros de la Comisión Directiva de la entidad.

En el estadio Malvinas Argentinas de la provincia de Mendoza, el "Millonario" otra vez presenció una noche para festejar y recordar por un largo tiempo. Con los goles anotados por Gabriel Mercado de cabeza y Teófilo Gutiérrez, se impuso por 2 a 1 en el derby más apasionante de Argentina y consiguió un envión anímico fundamental de cara a la competencia oficial que se iniciará la semana próxima. Por su parte, Daniel Díaz había marcado el empate transitorio para los "Xeneizes", que nuevamente dejaron al desnudo sus falencias.

En este tercer capítulo, no hubo un claro dominador sobre el terreno de juego. En cambio, sí abundaron las imprecisiones, la pierna fuerte y las ganas de quedarse con el triunfo. Siempre ante un marco imponente de público y con absoluta actitud por parte de los protagonistas principales, Boca y River buscaron sacar ventaja con sus armas. No obstante, en esta ocasión tuvieron una influencia determinante los errores de un lado y otro: tanto Agustín Orión como Marcelo Barovero fallaron "feo" en las dos primeras emociones del juego, pero en el segundo tiempo se sumó Nahuel Zárate y un delantero de la calidad de "Teo" no perdona.

Aunque parecía una concentración renovada por parte del equipo del "Virrey", que arrastraba las obligaciones de revertir la imagen de la semana pasada, el buen papel de Juan Manuel Martínez no fue suficiente para hallar el sendero del éxito. Tal vez incómodo en una posición que todavía no le calza a la perfección, igualmente el "Burrito" se las ingenió para desequilibrar con velocidad para crear las situaciones más peligrosas. Pero Emmanuel Gigliotti, como en otros partidos, se vio muy solitario en la faz ofensiva como para marcar la diferencia; por eso, se la pasó "peleando" con los zagueros rivales. No quedan dudas que este conjunto no tiene conducción: Luciano Acosta recién está dando sus primeros pasos y no se pone la "ropa" de Juan Román Riquelme, mientras el propio ídolo es una incógnita ante su esperado regreso.

Sin embargo, las claves de la victoria "millonaria" fueron muy puntuales. Por un lado, la fortaleza de la dupla de marcadores centrales, que pisó firme en el fondo y contagió seguridad al resto de sus compañeros. El tándem Leonardo Ponzio-Matías Kranevitter impuso sus condiciones sobre el conformado por Pablo Ledesma y Fernando Gago. En tanto, la jerarquía y precisión del mundialista Gutiérrez sentenció la "chapa" definitiva. Es cierto que Fernando Cavenaghi desenvolvió un rendimiento valorable y que Manuel Lanzini no brilló, pero las mencionadas herramientas hicieron posible la sonrisa.

Si bien se podrán admitir mil análisis y seguramente más también, nadie podrá discutir que en el global de los 270 minutos de acción, River fue más que Boca. Por eso le ganó y se dio el lujo de cerrar de forma invicta la seguidilla de choques ante los "Primos". Ahora, con siete días por delante para ajustar algunas piezas, el ánimo por las nubes será su llave letal para ir por Gimnasia el domingo próximo en el Monumental. A su vez, Bianchi tendrá inconvenientes para dormir: el esquema nuevo no funciona, las individualidades no aparecen y los golpes deportivos son más difíciles de asimilar cuando las internas florecen como en los últimos días.

FORMACIONES:

Boca: Agustín Orión; Hernán Grana, Daniel Díaz, Juan Forlín, Nahuel Zárate; Pablo Ledesma, Fernando Gago; Juan Manuel Martínez, Luciano Acosta, Juan Sánchez Miño; y Emmanuel Gigliotti. DT: Carlos Bianchi.

River: Marcelo Barovero; Gabriel Mercado, Jonatan Maidana, Éder Álvarez Balanta; Carlos Carbonero, Leonardo Ponzio, Matías Kranevitter, Leonel Vangioni; Manuel Lanzini; Fernando Cavenaghi y Teófilo Gutiérrez. DT: Ramón Díaz.

Estadio:

Malvinas Argentinas



Árbitro:

Néstor Pitana