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El trabajo liderado por Buscaglia demostró, entre varias cosas, que hombres del conocido narcotraficante y líder del cartel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán —el criminal más buscado del mundo tras la muerte de Osama Bin Laden— instalaron sus bases en distintos puntos del país, como por ejemplo en las provincias de Chaco, Formosa y Misiones, donde tendrían establecido los centros de producción de drogas sintéticas y cocaína.

Sin embargo, "El Chapo" no sería el único en la región, pues la pobreza del sector, dice el investigador, colaboró para que el cártel de Tijuana y 'Los Zetas' también encuentren enla Argentinaun destino de "inversión" favorable para la venta de drogas.

"Sucede algo impensable en México. Los carteles de Sinaloa y Tijuana, enfrentados a muerte por el control de las rutas de narcotráfico en Méxicoo, están trabajando juntos en Argentina", cuenta Buscaglia.

En la investigación acusan al gobierno de ignorar la presencia de carteles del narcotráfico en el país.

"Los carteles colombianos ya tenían participación en ese país (por Argentina) desde los años noventa, pero los carteles mexicanos comenzaron a expandirse visiblemente hace cuatro años. Mientras los centros de producción se ubicaron en la zona norte, su manejo patrimonial y de inversiones está muy focalizado en Buenos Aires y en provincias como Córdoba y Santa Fe", confirmó Buscaglia, quien también se desempeña como consultor de la ONU en temas de conflicto y narcotráfico.

Fuentes del Ministerio del Interior confirmaron que "en la provincia de Chaco hay una proliferación notoria del narcotráfico, pues no hay controles suficientes. Es muy fácil ingresar la droga o dirigirla a países limítrofes".

Asimismo, en su investigación, Buscaglia pudo constatar cómo tres iglesias evangélicas fueron penetradas patrimonialmente por el cártel de Sinaloa. "La situación se da en poblaciones en donde no estaban acostumbrados a este tipo de presencia y donde hoy se observan dinámicas actividades productivas y patrimoniales de carteles mexicanos, que el gobierno argentino no está combatiendo", dice el experto.

Además de considerar que se utilicen las estructuras religiosas para lavar dinero, considera que las organizaciones criminales las usan, sobre todo, para ganarse la aprobación de la gente y de esta manera garantizar su propia seguridad.

"La situación de penetración tiene los fines típicos que todo grupo criminal tiene para poder protegerse socialmente en determinadas áreas. A veces lo hacen a través dela Iglesiacatólica y en otras ocasiones utilizan a las asociaciones evangélicas, protestantes. En Centroamérica se valen de las bautistas y evangélicas", explicó.

Los carteles, agregó, establecen centros productivos en lugares donde pueden realizar sus actividades de manera abierta y notoria. "Para ello necesitan dos cosas: la protección política por parte de los gobernadores de estas provincias y la protección social, que implica que la población no los denuncie, no los expulse".

"Los carteles están luchando, extienden su guerra en México y de México hacia el extranjero", dice el analista internacional, quien afirma que la expansión de los carteles mexicanos a 52 países muestra una mayor fortaleza patrimonial. "Cuanto más débiles sean las instituciones en cada país, habrá más riesgo de la filtración del narcotráfico".

Entre oras cosas, Buscaglia se desempeña como director dela Escuelade Derecho Internacional y Económico dela Universidad de Virginia y ser profesor invitado en la Universidad de Stanford.