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El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, no quedó detenido ayer por el escándalo de la filtración de cables. Las autoridades de Scotland Yard en Londres lo arrestaron por las acusaciones de violación y abuso sexual.

Las dos mujeres que lo denuncian son la periodista sueca Anna Ardin y su amiga de 26 años, Sofía Wilden quienes mantuvieron relaciones sexuales, por separado, con Assange.

Ardin sería la "demandante oficial" de Assange y su amiga Sofía, la segunda acusadora, quien según sus propias declaraciones "pasó mucho trabajo para llevarse a Assange a la cama", aunque fue la primera en quejarse del "abuso" con la policía.
El 20 de agosto, ambas mujeres se presentaron ante la policía sueca para denunciar a Assange por delitos sexuales. Si bien Jessica iba a ser la denunciante, Anna Ardin se presentó como militante feminista para aconsejarla y también brindó testimonio de su encuentro sexual -con un preservativo roto- con Assange.

La oficial que les tomó declaración concluyó que Jessica había sido violada por Assange y Anna, víctima de acoso sexual. Ahí fue cuando la búsqueda judicial contra Assange comenzó y luego se profundizó tras la filtración de cables de la diplomacia de los EEUU.

Para justificar su denuncia ante los medios, Ardin señaló: "En ambos casos el sexo fue consensuado en un principio, pero luego se convirtió en un abuso". En su caso porque se rompió un preservativo, en el de Jessica porque Assange no lo utilizó en una oportunidad.

"Las denuncias no fueron plantadas por el Pentágono, ni nadie más. La responsabilidad de lo que me pasó a mi y la otra joven es del hombre que tiene una visión torcida de las mujeres, que tiene un problema en aceptar la palabra NO", argumentó Ardin.