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Los equipos del torneo Argentino B encaran la recta final para el comienzo de la nueva temporada y algunos lo hacen con rostros conocidos dentro del ambiente del fútbol "grande", como el caso de El Linqueño, un popular club de la ciudad de Lincoln que presenta en sus filas a jugadores como Carlos "La Vieja" Moreno y Fabio Schiavi, dirigidos por Vicente Cayetano Rodríguez, el ayudante de campo de César Luis Menotti en la conquista del Mundial 78.

Predicador del fútbol vistoso, Cayetano llegó al club del noroeste de la provincia de Buenos Aires ?ubicado a unos 320 kilómetros de Capital Federal- de la mano de Walter Tamer, un ex jugador de Boca que desde hace tiempo colabora en la institución, junto al presidente Juan Giordano.

La idea de contratar a un técnico con experiencia y reforzar algunas líneas del equipo responde al objetivo de lograr el esperado ascenso al Argentino A, categoría en la que se encuentra desde hace dos temporadas Rivadavia, el principal rival de El Linqueño.

El entrenador, un viejo aliado de Menotti (lo conoció en la década del 60 y trabajaron juntos, además de la Selección, en River e Independiente, entre otros equipos), aceptó el ofrecimiento luego de un prolongado período de inactividad, y seducido por un proyecto "serio, que lleva casi dos años en los que se han hecho dos canchas y en los que el club ha ido creciendo", según consideró en declaraciones a Infobae.com.

A la consulta sobre si hay material para lograr el salto de categoría, el cual se viene negando desde hace algunas temporadas (la pasada llegó a semifinales, instancia en la que lo eliminó Libertad de Sunchales), Cayetano no regatea la ilusión: "Yo creo que sí. Tenemos un plantel que en realidad es bastante corto. Nos cuesta mucho reemplazar a los unos y los otros porque se tienen que cambiar los lugares. Nos estaría faltando un lateral que pueda jugar en las dos puntas, un mediocampista más?".

Sin embargo, la llegada de Moreno (ex Chacarita, San Lorenzo, Lanús, entre otros), la continuidad de Schiavi (hermano de Rolando y ex jugador de Quilmes, Chacarita, Liga Deportiva Universitaria de Quito) y de una importante base de jugadores que disputó el último torneo posicionan a El Linqueño como uno de los candidatos de la Zona E.

Cayetano lo sabe y decidió darle la manija del equipo a "La Vieja", quien llevará la camiseta número 10: "Es un jugador distinto al que no hay que explicarle prácticamente nada. Tiene muchos años en el fútbol y ha escuchado muchas cosas".

A otra cosa
Luego de su experiencia en el Sundowns de Sudáfrica junto a Ángel Cappa, "Cacho" ?como le llaman- no interpreta como un retroceso en su carrera el hecho de trabajar en un equipo de menor jerarquía, además de coincidir con El Flaco en que en la Argentina está "vetado".

"El que sabe es Cayetano" supo decir el flamante técnico de Los Tecos mexicanos cuando lo consultaban acerca del éxito de la Selección argentina, tanto por el Mundial ganado en nuestro país como por el Juvenil del año siguiente, en Japón. Ese proyecto lo tuvo como coequiper del gran Ernesto Duchini (fallecido el año pasado), con quien realizó un rastrillaje de 486 jugadores para armar aquella Selección en la que se destacaron Diego Maradona y Ramón Díaz.

Cayetano acumuló a lo largo de sus casi cuatro décadas de fútbol experiencias gratificantes, frustraciones y decisiones que hoy no volvería a tomar. Como la de mudarse a Centroamérica para dirigir la Selección de Haití. "Fue una locura mía, qué sé yo. No hice una lectura correcta. Lo que sí, el fútbol es una de las pocas cosas que aman los haitianos. Y lo aman de una manera que no te das una idea. Si vos ganás jugando mal, la gente no te da pelota", reconoce.

Las buenas de menor perfil vinieron por el lado de sus pasos por Cipolletti a comienzos de la década del 70, un equipo que jugaba muy bien y que lo catapultó a la Selección; Instituto de Córdoba, con el que realizó buenas campañas a comienzos de los 80; y sus experiencias en las selecciones juveniles, como la del Sur en 1975 (ganó dos campeonatos nacionales y un Sudamericano) y la mexicana en la etapa 1991-93, cuando logró la clasificación a los Juegos Olímpicos.

El próximo 9 de septiembre, en Tres Algarrobos, El Linqueño de Cayetano comenzará a desandar el sueño de alcanzar la meta más ambiciosa de su historia. Pasajero de varios caminos, el entrenador se ha ofrecido como guía.