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Bienvenido a este magnífico espacio que explora las alegrías y los temores de asistir a las bodas de otras personas. Porque no todo gira entorno a la pareja feliz sino que también tiene que ver con los invitados.

De todas las tradiciones de la boda, decidir cuánto gastar en el regalo parece ser la mayor fuente de confusión para aquellos que asisten a un evento de estas características.

Según una encuesta reciente de Knot, el 47 por ciento de los estadounidenses informaron que necesitaban ayuda para averiguar la "etiqueta" del regalo de boda. En otra encuesta, un tanto informal, realizada a través de Facebook, las respuestas iban desde el gasto mínimo de USD 40 (especialmente si el viaje estaba involucrado) hasta los USD 300. La cantidad más común mencionada era de USD 100, que está acorde con el promedio nacional, según las encuestas de Knot y American Express.

(Martín Villar)
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Este tipo de cifras se dan entre los millennials. Según otro estudio, publicado hace poco de Bankrate.com, las personas de 18 a 29 años fueron las que tenían más probabilidades de optar por la vía barata (uno de cada cuatro gastó menos de USD 50 en un regalo para un amigo y pocos llegaron a gastar más de USD 200).

He estado hablando con expertos de bodas, planificadores financieros, invitados asiduos e, incluso, un experto en amistad. Ellos me dieron algunas directrices:

No hay una cantidad establecida que indica cuánto ha de gastar cada invitado en la feliz pareja. Más bien, cada invitado debe decidir cuánto gasta en función de su propio presupuesto, no en el presupuesto de los recién casados. El gasto de un invitado en una boda irá cambiando a lo largo de la vida: regalos más pequeños en los 20, quizás un poco más cuando tengan entre 30 y 40 años… El tamaño de un regalo también puede variar si vas acompañado o solo.

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Tu asistencia es lo más importante en el evento. Según una encuesta de Knot, el costo promedio de organizar una boda fue de USD 35,329 en 2016. El invitado, de media, había gastado unos USD 888 (de los cuales USD 118 iban destinados al regalo) para asistir al evento de celebración. Para aquellos que forman parte de la ceremonia nupcial (bridal party), los promedios ascienden a USD 1,154 y USD 177 respectivamente. Otro estudio realizado por American Express dice que el invitado millennial, de media, gasta USD 893 para asistir a una boda y los que son damas de honor o padrinos destinan USD 928. Los miembros de otras generaciones gastan menos.

Según los expertos, estar presentes en la ceremonia es el mayor regalo, y eso no es solo un cliché cursi. "La mayoría de nosotros tenemos la sensación de que estamos más pobres de tiempo que de dinero", comenta Shasta Nelson, experta en amistad y autora de Frientimacy: How to Deepen Friendships for Health and Happiness. Nelson, que tiene 40 años, dice que ahora que la mayoría de sus amigos tienen hijos, ve a la gente sentirse mucho más estresada por no poder ir a una boda que por no hacer un regalo. "Si esta persona te importa, vale la pena hacer el sacrificio para estar ahí", admite Nelson. "Ese es el espacio más conflictivo del que he oído hablar", puntualiza.

¿Y si una pareja dice que no quiere regalos? Por favor, toma su palabra. Jen Doll, escritora y autora de Save the Date: The Occasional Mortifications of a Serial Wedding Guest, afirma que ella siempre sigue las indicaciones o prepara alguna cosa personal durante la fiesta para conmemorar su amistad.

(Pixabay)
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El concepto de "pagar por el plato" ya no se aplica. Esta idea, que está un poco anticuada, surgió después de una idea: las bodas son caras, por lo que los invitados deben devolver el costo. Lizzie Post, la bisnieta de la experta Emily Post, afirma que esta regla ha muerto hace tiempo. Además, como invitado, no deberías saber cuál es el precio de cada uno en la celebración.

Más bien, según Post, al organizar una boda, los anfitriones están diciendo algo como: "Estoy teniendo un gran momento en mi vida, por favor, ven a celebrarlo conmigo". "Los invitados van a querer dar las gracias por esa fiesta, pero ese agradecimiento puede ser en palabras", relata Post. El regalo, sin embargo, no es un "gracias" por haber sido invitado. "El regalo es la manera en como dices "¡Felicidades! Tú eres muy especial para mí"", agrega en ese sentido.