
Un equipo de científicos ha documentado el primer caso de reorganización fluvial a gran escala como resultado del cambio climático causado por el hombre.
Encontraron que, a mediados de 2016, el retroceso de un glaciar muy grande el Yukon, en territorio canadiense, llevó al desvío de su corriente de agua a otro sistema fluvial. Eso provocó la reducción del flujo al lago más grande del Yukon y canalizando el agua dulce al Océano Pacífico, al sur de Alaska, en vez de hacerlo en el Mar de Bering.
Los investigadores llamaron ese comportamiento como un acto de "piratería rápida en el río" y afirmaron que tales eventos había ocurrido muy a menudo en el pasado geológico de la Tierra, pero nunca antes como un hecho actual o "geológicamente instantáneo".
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"El río no era lo que habíamos visto hace unos años", comentó el autor del estudio principal, Daniel Shugar, de la Universidad de Washington, sobre Tacoma of the Slims River, que perdió gran parte de su flujo debido al cambio glacial. "Literalmente, todos los días, pudimos ver cómo caía el nivel del agua y cómo aparecían barras de arena en el río", agrega.
El estudio fue publicado en Nature Geosciencie. Shugar llevó a cabo su investigación con otros estudiosos de seis universidades canadienses y estadounidenses.

La investigación concluyó que la asfixia del río Slims también afectó al lago Kluane, donde se concentra la mayor cantidad de agua del Yukon. El nivel del lago estaba en el nivel más bajo jamás registrado y, ahora, las comunidades que viven en el lago deben ajustarse a esa nueva situación.
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"El nivel del lago Kluane cayó el año pasado y es probable que siga cayendo. Si desciende lo suficiente como para que el lago esté por debajo de su otra salida, en el extremo norte, se convertirá en una cuenca cerrada, que provocará cambios en la química, la estructura y la biología del lago", advirtió Shugar.
Esa situación tuvo lugar durante el verano de 2016, cuando el agua procedente del deshielo del glaciar estuvo drenando un lago glacial que alimentó el río Slims y dirigió las aguas hacia un río diferente, hacia el sur del Golfo de Alaska. Anteriormente, esta agua habían alimentado al extenso río Yukon, que desemboca en la costa oeste de Alaska.
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Los científicos descubrieron una pequeña probabilidad de que el retroceso del glaciar Kaskawulsh, que se contrajo unos 800 metros desde 1956 hasta 2007, podría haber ocurrido en lo que ellos llaman "clima constante". Por tanto, dedujeron que los acontecimientos podrían atribuirse al cambio climático provocado por los seres humanos.
El beneficiario de ese cambio, en términos hidrológicos, es el río Alsek, muy conocido por sus aguas bravas y por la práctica del rafting. A consecuencia de eso, ahí se notaron flujos mucho más altos de lo normal y desembocó en el Golfo de Alaska, que ahora debería estar recibiendo una nueva infusión de agua dulce.
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Estos acontecimientos se han producido en una zona silvestre relativamente poco poblada y, por lo tanto, no tendrán efectos para grandes poblaciones humanas. Sin embargo, dan una idea de lo dramáticos y repentinos que pueden ser los cambios climáticos. De manera similar, los cambios en los glaciares de las montañas de los Andes bolivianos han provocado riesgo de inundaciones que podrían poner en peligro a las comunidades que están debajo de esas colinas.
El estudio actual representa "un gran ejemplo de respuesta al calentamiento que se ha producido en el último siglo y medio", según Ken Tape, un ecólogo del Ártico de la Universidad de Alaska, que no participó en la investigación. "El glaciar ha estado retrocediendo gradualmente. Pero según lo encontrado en el verano de 2016, el drenaje cambió de forma abrupta en cuestión de pocas semanas y reorganizó completamente los ecosistemas del agua", dice.
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Tape advirtió que "la mayoría de los glaciares, cuando se repliegan, no tienen consecuencias tan dramáticas como en el caso que se presentó ahí. Los caudales aumentan o disminuyen proporcionalmente al según las masas de los glaciares, pero los ríos no suelen ganar o perder en ese proceso porque el cambio se produce de forma más gradual".
El glaciar Kaskawulsh, situado a solamente sesenta grados de la latitud norte, está situado en una región relativamente templada, muy por debajo del círculo ártico, lo que ayuda a hacerla particularmente susceptible al cambio climático. Los investigadores proporcionaron mediciones que sugieren que, justo antes de la reorganización del río, el glaciar estaba experimentando temperaturas bastante calientes para la primavera, lo que parece haber desencadenado una gran explosión de agua.
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Shugar dijo que los investigadores no esperan que el glaciar y el sistema fluvial pueda volver a su estado original. "Hicimos algunas estimaciones preliminares para que el río Slims sea restablecido y parece poco probable que ocurra en el clima actual", subraya Shugar.
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