La reunión de cancilleres de la OEA del 31 de mayo pasado, para desilusión de los demócratas de este hemisferio, concluyó sin consenso sobre qué decir o hacer sobre Venezuela. La decisión se postergó hasta la reunión de la Asamblea General de la OEA, a celebrarse en Cancún entre el 19 y el 21 de junio.
El proyecto de declaración presentado por Canadá, Estados Unidos, México, Panamá y Perú, acompañado por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Paraguay y Uruguay ("los 14") no obtuvo el apoyo de los países del Caribe inglés, ni por supuesto de Bolivia, Nicaragua, Ecuador y El Salvador. La declaración pretendía expresar la "profunda preocupación" de los Estados miembros sobre la ruptura del orden democrático y la crisis humanitaria que azota Venezuela. Hacía un llamado al cese de la violencia; al respeto de los derechos humanos, del Estado de derecho y de las competencias de la Asamblea Nacional; al cese de las detenciones arbitrarias, de los juicios militares y de la iniciativa de una Asamblea Constituyente; a la liberación de presos políticos; a la elaboración de un calendario electoral, así como a una renovada negociación que conduzca a un "acuerdo político amplio". Ofrecía "proveer asistencia humanitaria" y conformar un grupo de Estados miembros para facilitar el proceso de negociación entre la oposición y el gobierno.
La declaración, no intervencionista pero solidaria con el pueblo venezolano, que proponía una solución negociada y democrática (elecciones), no pudo aprobarse, ni por consenso o simple mayoría de 18 Estados miembros.
La OEA es efectiva sólo cuando hay consenso y armonía entre sus Estados partes, y entre estos y el secretario general. Por lo contrario, cuando hay división y tensión en estas relaciones, ello deriva en parálisis o inacción, como ahora, a pesar de la tiranía y la tragedia humanitaria que padece uno de sus miembros.
Esta vez la parálisis resultó de la decisión en bloque de la Comunidad del Caribe Inglés más Haití (Caricom, con unos diecisiete millones de habitantes aproximadamente) de no acompañar la propuesta de la mayoría de los países latinoamericanos, más Estados Unidos y Canadá (con unos mil millones de habitantes). Las reglas "democráticas" de la organización (un país, un voto) permitieron que una minoría demográfica obstruyese el intento diplomático de la mayoría de avanzar en la defensa y la promoción colectiva de la democracia, tal cual lo establece la Carta Democrática Interamericana (CDIA) de la OEA. "Nos tienen de prisioneros" comentó un embajador latinoamericano.
En los últimos años la mayoría de los países del Caricom miembros de la OEA, con la excepción ocasional de Bahamas, Barbados, Jamaica y St. Lucia, ha rechazado, siguiendo la línea chavista, cualquier intento de siquiera tratar la crisis venezolana en el Consejo Permanente de la OEA. En esta ocasión, los caribeños rechazaron la propuesta "los 14" y propusieron una declaración alternativa, que coincidía en algunos puntos con la anterior, pero que parecía más preocupada por no "violentar" el principio de no intervención y no ofender a Nicolás Maduro. Al no lograrse una redacción consensuada entre las dos, se acordó suspender la reunión y continuar negociando hasta la Asamblea General.
La posición caribeña extraña a los demócratas de las Américas, porque son países con tradición de democracia parlamentaria liberal. Su postura además indigna porque parecieran ser incapaces de sentir empatía con la mayoría de la población venezolana y su sufrimiento, y parecieran desconocer la tiranía, la represión gubernamental, las muertes diarias y la tragedia humanitaria. Los caribeños objetan el tratamiento del tema venezolano, invocando el principio de no intervención y de soberanía estatal, pero con ello ignoran el compromiso colectivo de defender y promover la democracia representativa y la soberanía popular. Prefieren así apegarse, presionados o extorsionados por Maduro, a los beneficios coyunturales (menguantes) de la dádiva chavista vía PetroCaribe.
También parecen ignorar que invocar el principio de la no intervención en este caso es un despropósito, contrario a los consensos y los compromisos establecidos por todos los Estados miembros en su CDIA; y que no se lo puede invocar para ocultar la ruptura del orden democrático y la violación a los derechos humanos. Si el argumento es desconocimiento de lo que ocurre en Venezuela, la reunión de cancilleres o la Asamblea General podría escuchar un informe sobre la situación en Venezuela de las autoridades de la Asamblea Nacional, de la fiscal general y de la Comisión Interamericana de Derechos humanos, y no sólo una diatriba de la canciller venezolana.
En América hoy día lo prioritario es la vigencia y la defensa de los derechos humanos y la democracia, y no la no intervención necesariamente.
Últimas Noticias
Tragedia en Huarochiri: Aumenta a 10 la cantidad de fallecidos por caída de bus a un abismo y se revela identidad de heridos
Los viajeros se habrían dirigido hacia la laguna Llaguapucro, cerca del nevado Rajuntay. Hasta el momento se conocen los nombres de 10 personas heridas y otros pacientes sin identificar, entre los que se encuentran las víctimas mortales

Giacomo Benavides estrenó la segunda temporada de Zaca TV: “Michelle, Salandela y Miranda van a quedar siempre”
El creador de Zaca TV apareció con las nuevas integrantes del programa ‘Somos lo que somos’, tras la salida de las influencers

Ca7riel y Paco Amoroso regresan a CDMX y anuncian una gira que abarca diversas ciudades del país
El dúo argentino confirmó múltiples fechas en la República Mexicana y desató la expectativa entre sus seguidores

Tras semanas complejas, Adorni retoma las reuniones con ministros e intenta recuperar la agenda
En medio de la polémica, el jefe de Gabinete volverá a protagonizar encuentros individuales para el seguimiento de la gestión y escoltará a Javier Milei en la actividad de la semana. El intercambio con Patricia Bullrich

El sentido homenaje de Carlos Morelli tras la muerte de Rómulo Berruti: “El vacío es tan abismal como doloroso”
El conductor recordó los inicios, desafíos y logros de la dupla de Función Privada, que acercó el cine y el arte a más de una generación


