Miles de personas, entre ellas las máximas autoridades españolas, participan hoy en una manifestación que recorre Barcelona contra el terrorismo y en apoyo de las víctimas de los atentados yihadistas cometidos la semana pasada en la región de Cataluña.
Encabeza la representación institucional el rey de España, a quien acompañan el jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy, el presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, entre otros.
Una única pancarta con el lema en catalán "No tinc por" ("No tengo miedo") abre la manifestación, que acabará en la Plaza de Cataluña, justo al lado de La Rambla, el lugar donde uno de los terroristas atropelló a decenas de personas con un furgoneta el 17 de agosto y causó 13 muertos y más de cien heridos.
La manifestación, que comenzó a las 18.00 horas locales (16.00 GMT), fue convocada por el Ayuntamiento de Barcelona y el Gobierno regional de Cataluña.
Llevan la pancarta miembros de los cuerpos de seguridad, servicios de emergencias, comunidades musulmanas y asociaciones vecinales, ciudadanas y comerciales y grupos profesionales que ayudaron a las víctimas en un primer momento.

Tras la cabecera desfilan familiares de víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils -que causaron en total 15 muertos y más de cien heridos- y una delegación de organizaciones que trabajan a favor de la paz, contra el racismo y en defensa de los derechos humanos.
A continuación caminan los representantes de las más altas instituciones del Estado español, Cataluña, resto de regiones y principales ciudades de España, así como líderes de los partidos políticos.

Es la primera vez que un rey participa en una manifestación en la historia de la democracia española, si bien Felipe VI encabezó la de Madrid de 2004, cuando era príncipe, tras los atentados del 11 de marzo de ese año en la capital, que causaron 193 muertos y más de 1.700 heridos.
Con esta "gran manifestación", Barcelona quiere lanzar un mensaje "a favor de la paz, contra la violencia, contra el terrorismo y sobre todo en solidaridad con las víctimas", explicó la alcaldesa de la ciudad, que desfiló en segunda fila como el resto de las autoridades.
"Momentos muy duros"

Al volante de una camioneta blanca, el 17 de agosto un joven marroquí embistió el paseo peatonal de las turísticas Ramblas y arrolló a cientos de personas matando a 13 e hiriendo a 120 de 35 nacionalidades.
Después mató a puñaladas a un automovilista para escapar en su vehículo. La policía lo localizó y abatió el lunes a unos 50 km de la ciudad.

Mientras tanto, sus compañeros, cinco muchachos marroquíes de 17 a 24 años que crecieron en Ripoll, un apacible pueblo de los Pirineos, intentaron otro atropellamiento masivo en una pequeña localidad costera, Cambrils, matando a una mujer antes de ser abatidos por la policía.
Miles de personas se manifestaron en Cambrils el viernes y otras se disponían a hacerlo el sábado en Ripoll, al igual que en grandes ciudades de España como Madrid, Valencia o Vigo.









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