
El presidente ruso, Vladimir Putin, promulgó este martes una ley que despenaliza la violencia doméstica, siempre que el agresor no sea reincidente en un plazo de un año, proyecto que ha sido muy criticado por los activistas de derechos humanos.
Según la nueva ley, las agresiones que causen dolor físico, pero no lesiones, y dejen moratones, arañazos o heridas superficiales a la víctima no serán consideradas un delito, sino solamente una falta administrativa con multas monetarias. Así, según el proyecto presentado, una persona que deje moretones a su pareja o su hijo solo deberá pagar 500 euros (USD 533) para dejar atrás el tema, mientras no vuelva a cometerlo (con el mismo pariente) en los próximos 12 meses.
El agresor solo podrá ser procesado si vuelve a golpear al mismo familiar en el plazo de un año, y sería castigado con cárcel siempre y cuando la víctima logre demostrar los hechos, porque la Justicia no actuará de oficio en estos casos.
De acuerdo con los expertos en violencia de género, el 90 por ciento de los denunciantes en Rusia no acuden a los juzgados porque el procedimiento es muy engorroso. Además, entre 12.000 y 14.000 mujeres mueren todos los años a manos de sus parejas en el país, según datos difundidos por el Ministerio de Interior ruso en 2008, mientras otras fuentes hablan de que una mujer muere cada 40 minutos en Rusia víctima de la violencia de género.

Los autores de la iniciativa -dos diputadas y dos senadoras de Rusia Unida, el partido del presidente ruso- argumentan que tan sólo quieren despenalizar las palizas que no ocasionen daño a la salud de las víctimas y aseguran que hay una "descarada injerencia en la familia" por parte de la Justicia. "Es intolerable", señaló Putin al respecto, defendiendo a los padres que castigan físicamente a sus hijos.
Ante las fuertes críticas que despertó la ley en Rusia y en el extranjero, el Kremlin llamó a no confundir los conflictos familiares con la violencia doméstica.
El presidente de la Duma, Viacheslav Volódin, consideró inaceptables las presiones por parte del Consejo de Europa, que se dirigió por escrito a ambas cámaras del Parlamento ruso para expresar su preocupación.
"Esta ley llama a la exoneración de los tiranos en el hogar", dijo a Reuters Maria Mokhova, directora ejecutiva de Sisters, un centro para víctimas de abusos de género. "El mensaje es: 'No castiguemos a una persona que en casa golpeó a su familia sólo porque tiene el derecho de hacerlo'", añadió.

Los defensores de la ley consideran que el proceso administrativo acelera los trámites a la hora de denunciar y, al mismo tiempo, no impide al agresor rehacer su vida, ya que la ley no le inhabilita para ejercer cualquier profesión. Además, en caso de reincidencia en el seno familiar el agresor no se librará del castigo penal, independientemente de las circunstancias de la agresión.
De acuerdo con las encuestas, casi un 60 por ciento de los rusos respaldan una reducción del castigo para conflictos menores en el seno familiar. En tanto, un 19 por ciento dijo en un sondeo en enero que "puede ser aceptable" golpear a la esposa, esposo o hijo "en ciertas circunstancias".
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