Lo que la resolución del Consejo de Seguridad no dice sobre el conflicto en Medio Oriente

Por Patricio Abramzon

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El Consejo de Seguridad de
El Consejo de Seguridad de la ONU (AP)

Parece que el bloque antiisraelí en las Naciones Unidas se ha anotado un punto. El viernes último, el Consejo de Seguridad aprobó por 14 votos a favor, ninguno en contra y la llamativa abstención de los Estados Unidos, una resolución que condena la construcción de asentamientos israelíes en los territorios conquistados en la guerra de 1967, de la cual en pocos meses más se cumplirán 50 años.

Independientemente de lo que el lector pudiera pensar sobre los asentamientos  israelíes, lo lamentable de esta resolución es que se trata de un documento tendenciosamente antiisraelí que, primero, no tiene en cuenta el rol que el pueblo árabe-palestino juega como instigador de este conflicto y, segundo, yerra al identificar a los asentamientos como las causales de la falta de paz en la región.

Por un lado, la resolución nada dice sobre los mortíferos ataques palestinos con cohetes contra poblados israelíes, nada dice de los atentados suicidas palestinos o los ataques palestinos con cuchillos a civiles indefensos que se han multiplicado en los últimos meses. El texto de la resolución hace mención al terrorismo en general, pero ni mu sobre los autores "palestinos" de dichos ataques.  Por otro lado, el documento tampoco hace referencia al hecho de que los líderes palestinos continúan negándose a entablar negociaciones directas de paz con Israel, y no son sinceros respecto a su voluntad de ponerle fin al conflicto.

Patricio Abramzon
Patricio Abramzon

Resulta sorprendente e indignante que mientras muchos países miembros de Naciones Unidas se obstinan en condenar una y mil veces la construcción de viviendas israelíes o la ampliación de jardines de infantes, nada hayan hecho para frenar los genocidios que se siguen cometiendo en Siria, Irak y otras latitudes.

El conflicto entre israelíes y palestinos no nació con la construcción de apartamentos más allá de la llamada frontera de 1967. Prueba de esto es que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) fue creada en 1964, tres años antes de la Guerra de los Seis Días.  La clave del conflicto es que el mundo árabe/musulmán no acepta la existencia de Israel como Estado judío independiente y legítimo. Punto.

Más aún, los asentamientos israelíes no fueron  un obstáculo cuando se firmó la paz con Egipto en 1979. Israel no dudó en remover todos sus poblados de la Península del Sinaí y devolver ese territorio a Egipto cuando tuvo enfrente una oferta de paz sincera y duradera, producto de negociaciones directas. Israel tampoco dudó en retirar sus colonias de la Franja de Gaza y el norte de Cisjordania en el 2005, con la esperanza de que esta iniciativa ayudaría a la paz… pero esto no fue así: la respuesta palestina fue más ataques con misiles y más terror.

La solución al conflicto entre israelíes y palestinos no pasa por acumular resoluciones en foros internacionales: eso sólo sirve para alienar a las partes. El verdadero camino hacia la paz y la reconciliación consiste en regresar a la mesa de negociaciones y en una decisión clara de los palestinos y el mundo árabe/musulmán de aceptar el derecho legítimo de Israel a existir. Hasta tanto eso no ocurra, las resoluciones sólo generarán noticias, pero ningún cambio real sobre el terreno.

*Patricio Abramzon es Director Asistente para Medios en Español del American Jewish Committee (AJC) / @AJCLatino