El alerta de tsunami que recorrió Fukushima tras el terremoto de 7,4 grados en Japón causó pánico en la población, con el recuerdo todavía fresco del devastador movimiento que llevó a un desastre nuclear. Aunque las olas llegaron con mucha menor intensidad que en 2011, hubo algunos incidentes que se viralizaron en las redes.
Sin víctimas mortales ni grandes daños materiales que lamentar, los usuarios situaron su atención en un extraño fenómeno en el río Sunaoshi, en la localidad de Tagajo, en Miyagi.
Las olas, de entre 30 y 140 centímetros, rompían al acercarse a la costa en el dique instalado frente a la central nuclear, y remontaron el curso de los ríos aledaños.


Así, la corriente del río Sunaoshi se vio revertida, con olas que surcaban hacia el interior de la costa.
Durante las seis horas que estuvo activa la alerta, 11 ciudades fueron evacuadas, la mayoría en al prefectura de Fukushima, y más de 13.000 personas llegaron a abandonar sus hogares y se cobijaron en refugios, muchos de ellos con el recuerdo aún presente de la tragedia de hace cinco años.
Un total de 17 personas resultaron heridas por caídas y accidentes domésticos en las prefecturas de Fukushima, Miyagi, Tokio y Chiba, entre ellos, tres de gravedad, según datos del Departamento de Control de Desastres.
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