Cómo sobrevivir en Alepo: los consejos de un joven estudiante sirio bajo los bombardeos

Omair Shaaban, quien solía estudiar en la universidad local antes del inicio de la guerra civil, revela en un crudo testimonio cómo es su rutina y los cuidados en su día a día para no morir ante el asedio de la dictadura siria y los militares rusos

Guardar
Edificios destruidos, una postal que se repite con frecuencia en Alepo (AP)
Edificios destruidos, una postal que se repite con frecuencia en Alepo (AP)

En medio de la breve tregua humanitaria aceptada por Rusia ante la presión internacional y que terminó este domingo, un joven estudiante sirio que decidió quedarse en Alepo ofreció su testimonio sobre cómo sobrevivir en la ciudad, asediada por los bombardeos y constantes enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y rebeldes opositores al régimen del dictador Bashar al Assad.

"Hoy no hubo bombas. Eso es bueno, porque significa que se puede salir del departamento, visitar a tus amigos y tratar de pretender que la vida es normal", explica Omair Shaaban en un relato publicado por  The Washington Post. Shaaban y su esposa son parte de los 250.000 personas que están "atrapadas" en la parte este de la ciudad. "Si quieres mantenerte vivo en Alepo, tienes que encontrar una manera de estar a salvo de las explosiones y la hambruna. Aquí está cómo lograrlo", comienza este ex estudiante de la Universidad de Alepo.

Shaaban aconseja en primer lugar que para no morir con los diferentes tipos de ataques aéreos, conviene vivir en los pisos inferiores de un edificio, con menos posibilidades de ser alcanzados por las bombas. Él, por ejemplo, vive en un segundo piso, en una construcción de seis plantas. "Puedo estar a salvo. Pero podría no estarlo. En los últimos ataques de Al Assad y Rusia, los aviones han usado un nuevo tipo de bomba que destruye el edificio entero", remarcó.

Omair Shaaban participó a una de las primeras manifestaciones contra el régimen
Omair Shaaban participó a una de las primeras manifestaciones contra el régimen

El joven sirio, que debió dejar sus clases porque el campus está ubicado en barrios controlados por el régimen, aconseja no vivir en las habitaciones con ventana a la calle, ya que están más expuestas a explosiones y francotiradores. Así, sin luz solar, vive casi a oscuras por la falta de suministro eléctrico. "Ahora casi nunca salimos del departamento. Si vamos a morir, preferimos estar juntos cuando pase", reafirma, en referencia a su esposa.

Aunque no tiene hijos, explica que los menores deben tener cuidado al salir a la calle, "o pueden morir". Mientras tanto, sus padres estarán atentos al eventual sonido de aviones para traerlos de regreso inmediatamente. Algunas escuelas funcionan en las áreas subterráneas, pero no todas las familias se animan a enviar a sus hijos.

"Tal vez tienes un vehículo. Será un problema conseguir combustible. Si tienes esperanzas de que no explote, debes guardarlo en un garaje. Con las ventanas abiertas, para que no estallen ante la presión de las bombas cercanas", advirtió. En tanto, lamentó que la comida es cada vez más difícil de conseguir en el mercado, por la destrucción de la economía y los puestos de trabajo. "Hay algo de arroz y pasta, pero no hay leche, carne ni yogurt. Algunos intentan sembrar vegetales, aunque muchas huertas han sido convertidos en cementerios, porque no hay más lugar", lamentó.

Shaaban admitió que quedarse en la casa permanentemente es "aburrido", y las ganas de recuperar una vida normal aparecen: "Ver amigos, tratar de conseguir comida. Uno quiere salir. Pero si lo haces, recuerda que tal vez no regreses. Cuando me cruzo con amigos, tengo presente que podría no volver a verlos. Una vez un amigo herrero me dijo que me ayudaría a hacer un generador eléctrico manual, pero murió ese mismo día".

Cada vez es más difícil mantener a salvo un vehículo en la ciudad (Reuters)
Cada vez es más difícil mantener a salvo un vehículo en la ciudad (Reuters)

Respecto del cese el fuego decretado, el joven indicó que "asustó a todos", ya que no saben qué pasará después. "Tal vez los ataques serán peores cuando se reanuden. Eso pasó la última vez", subrayó.

Además, Shaaban resaltó el daño psicológico sufrido: "Es muy fácil perder la cabeza. Puedes salir a la calle y al volver ya no tienes hogar, está destruido". También resaltó que han aumentado los suicidios y que eso es muy raro para el islam, al ser un "terrible pecado".

¿Por qué Omair Shaaban sigue en Alepo y no huyó la ciudad? El estudiante, que llegó a ser detenido y golpeado por participar en una marcha contra el régimen de Al Assad, lo resume así: "Alepo es mi ciudad. Siria es mi país. Ese es realmente mi principio y me aferro a él".

LEA MÁS:

Bashar al Assad, sobre las masacres de Alepo: "Los bombardeos son para proteger a la gente"

Más de 2.100 civiles murieron en Alepo en los últimos seis meses