
A menos de 48 horas de que el huracán Irma llegue a las costas de Miami Beach, Florida, con una intensidad que se calcula devastadora, la ciudad se encuentra vacía. Sus calles, avenidas y corredores principales no presentan movimientos de ningún tipo. Solo los sordos sonidos de los taladros eléctricos y de martillazos aislados se dejan oír.
Lincoln Road, una de las arterias con mayor flujo de turistas y locales, está desierta. Pero no es la única. Las tiendas que suelen tener decenas de visitantes cada minuto, cerraron sus puertas y tomaron las medidas sugeridas para afrontar el fenómeno climatológico.
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El famoso Apple Store de Miami Beach, preparado para lo peor (Infobae)
En tanto, se espera que el paso de Irma sea destructivo en ese estado norteamericano. El huracán tendrá un impacto "realmente devastador" cuando llegue a la costa estadounidense de Florida, anunció el jueves el director de la Agencia de Gestión de Emergencias (FEMA), Brock Long, en CNN.
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"¡Sean prudentes, permanezcan en lugares seguros!", escribió el presidente Donald Trump en Twitter. "Disponemos de equipos con gente talentosa y valiente en el lugar y dispuesta a ayudar", agregó.





Ocean Drive y otras locaciones típicas de Miami Beach muestran la misma imagen: nadie, calles vacías, sin autos ni personas que la completen. Hasta el momento sólo un cielo azul profundo que pronto se tornará tormenta.
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