
Shon Hopwood enseña Derecho Penal y Política Carcelaria en la Universidad de Georgetown. Cree que su perspectiva sobre las leyes le permite identificar cosas que otros abogados pasan por alto y una comprensión crítica del impacto de la tasa elevada de encarcelamiento en los Estados Unidos.
Ambas cosas las desarrolló antes que su carrera, sin embargo. Mientras cumplía una condena en una prisión federal por robos a cinco bancos.
En un bar de un pequeño pueblo —2.500 habitantes— en Nebraska, planeó un asalto con su mejor amigo. Ninguno tenía una inclinación por el delito. Hopwood estaba deprimido luego de regresar del ejército y lo agotaba su trabajo de 12 horas en una hacienda.
PUBLICIDAD
En agosto de 1997 dieron el golpe. Todos estaban aterrados: los clientes del banco, los empleados y los asaltantes. Al salir, el amigo de Hopwood le sugirió que devolvieran el dinero con una nota de disculpas. Él no le hizo caso y cometió otros cuatro robos.

"Cuando se le dictó sentencia", escribió Susan Svrluga en su perfil de Hopwood para The Washington Post, "30 de sus familiares estaban ahí, la mayoría llorando". Le dijo al juez Richard Kopf que recompondría su vida: "Bueno —le contestó el magistrado—, lo veremos en unos 13 años".
Kopf tuvo la oportunidad de verlo: habló junto a él en una presentación académica. "Fue un momento emotivo para los dos", escribió la periodista. "Kopf le dio a Hopwood un regalo que tenía gran significado para él: un maletín de cuero que había recibido de un ex recluso al que había defendido".
PUBLICIDAD
En la cárcel Hopwood trabajó en la biblioteca. Primero sólo entregaba los libros, pero cuando la Corte Suprema estableció que es necesario comprobar cada factor que incrementa una condena, comenzó a estudiar.
Sus sueños de salir en libertad antes se frustraron: la indicación del tribunal superior no se podía aplicar a su caso de manera retroactiva. Pero la investigación de dos meses que realizó para presentar la solicitud lo había apasionado. "Pronto le estaba enviando memos a los abogados de los otros reclusos para sugerirles estrategias", publicó el periódico estadounidense. "Luego se puso a producir escritos".

Encontró errores en los casos de sus compañeros de celda: gracias a sus apelaciones la condena de uno se redujo en diez años. Luego de mucho trabajo presentó un pedido de avocación ante la Corte Suprema. Para su sorpresa, meses más tarde se lo aceptaron.
PUBLICIDAD
Las probabilidades de que eso sucediera eran de 1 en 10.000, dijo Seth Waxman, el ex procurador general de los Estados Unidos que aceptó el caso ad honorem. La solicitud le pareció "increíblemente buena", dijo a Svrluga. "Realmente identificaba, de una manera cristalina, los temas que presentaba. Explicaba el conflicto, explicaba la importancia".
Waxman quiso conocer al recluso que había escrito esa argumentación. "Así comenzó una amistad que ayudaría a cambiar la trayectoria de la vida de Hopwood".
Desde la cárcel llevaba adelante una oficina de abogados, mientras estudiaba para convertirse en auxiliar jurídico y leía por gusto libros gruesos sobre procedimiento criminal. "Le encantaba cuando las personas juntaban sus pertenencias para irse a sus casas —escribió la periodista—, porque se había convencido de que las sentencias de más de unos cinco años no tenían sentido excepto para los delincuentes más peligrosos y porque observaba que la prisión solía endurecer a la gente, o limitarle sus posibilidades de reformarse, que de enderezar sus vidas".
PUBLICIDAD

Cuando salió en libertad, en octubre de 2008, tenía 33 años y mucha ansiedad por los pasos que daría. Quería casarse —mientras estuvo detenido comenzó una relación con un amor de su pueblo— y quería estudiar Derecho, una carrera costosa.
Waxman lo ayudó a que una editorial de leyes de Omaha, en Nebraska, lo contratara. The New York Times publicó una nota con su historia de vida. Comenzaron a invitarlo a dar conferencias. Un día firmó un contrato por un libro. La Universidad de Washington le dio una beca. Ya habían nacido sus dos hijos cuando comenzó a trabajar como asistente de un juez federal.
PUBLICIDAD
Pero un temor lo obsesionaba: ¿le darían su matrícula de abogado, con sus antecedentes penales?
Se la dieron por unanimidad en abril de 2015.
Seis meses después comenzó a enseñar en Georgetown, en la clínica de apelaciones. Rechazó una oferta de USD 400.000 por año para trabajar en un bufete. "El dinero estaría bien, pero lo que él quiere es influencia", distinguió Svrluga.
A los 41 años, Hopwood sueña con mejorar el sistema de justicia. "Es uno de los grandes temas de justicia social de nuestro tiempo", dijo, en referencia a un país con 10 millones de personas en las cárceles o en libertad condicional.
PUBLICIDAD
LEA MÁS:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El multimillonario Ken Griffin quiere mover de lugar una casa histórica en Miami y abrirla al público
El dueño de Citadel compró una mansión sobre la bahía de Biscayne y en el mismo lote se encuentra una de las casas más antiguas de Miami. Ahora propone mudar la propiedad histórica a otra locación y abrirla al público como museo, lo cual ha despertado una polémica

Los respuesta de los republicanos al discurso de Biden: “Su administración está secuestrada por la izquierda radical”
La gobernadora de Arkansas y ex vocera del gobierno de Donald Trump, Sarah Huckabee Sanders, esbozó un retrato distópico de los Estados Unidos en su alocución

Joe Biden: “Si China amenaza nuestra soberanía, actuaremos para proteger a nuestro país”
El mandatario reafirmó su compromiso para trabajar con el gigante asiático, pero remarcó que la defensa es la prioridad luego del derribo del globo espía que sobrevolaba el territorio estadounidense

EEUU aseguró que el globo chino forma parte de un programa de espionaje que recopila información sobre activos militares
“Lo que han hecho los chinos es tomar una tecnología increíblemente antigua y básicamente unirla con comunicaciones modernas y capacidades de observación para tratar de obtener inteligencia sobre las fuerzas armadas de otras naciones”, informó el diario The Washington Post

El régimen chino rechazó una llamada del Pentágono para esclarecer la incursión del globo espía en su espacio aéreo
El Departamento de Defensa de EEUU reiteró que para Washington es muy importante mantener abiertas las líneas de comunicación entre ambos países para gestionar responsablemente la relación


