El antes y después de O’Neill tras su retiro en 2003
El antes y después de O’Neill tras su retiro en 2003

"Tuve 14 millones de dólares y los perdí. Pero a mí no me molesta ser pobre", aseguró Fabian O'Neill en una entrevista con el sitio uruguayo Ovación.

El ex mediocampista de la Juventus de Italia y de Nacional de Uruguay llegó a ganar una fortuna. Sin embargo, sus adicciones lo llevaron a generar enormes pérdidas en sus balances y el hombre que era apodado "El Mago" hizo desaparecer sus millones: "Caballos lentos, mujeres rápidas y timba (apuestas), eso es lo que hace que no te quede nada. Siempre timbeaba".

Hoy en día, O'Neill, que representó a Uruguay en el Mundial de Japón-Corea 2002, apenas tiene dinero para vivir, pero asegura que gracias a esto, pudo conocer la felicidad: "Es mejor estar así que tener plata. Yo tuve mucha plata y tuve millones de amigos. Hoy tengo sólo 10 o 12, bohemios como yo, pero son los que me ayudan. Nos acomodamos entre todos. Quiero seguir así, no quiero estar al lado de los ricos".

O’Neill se destacaba por ser un armador de juego (Getty)
O’Neill se destacaba por ser un armador de juego (Getty)

Luego de haber llevado una vida rodeada de bienes materiales, el uruguayo de 43 años comprendió que el dinero no trae felicidad: "Yo teniendo para tomar y que mis hijos estén bien, ya está. Que mis hijos estén sanos es tener un platal para mí".

El hombre a quien el entrenador del Real Madrid, Zinedine Zidane, reconoció como uno de los mejores futbolistas del planeta actualmente se mantiene económicamente gracias a la ayuda de sus amigos: "Hoy paro acá en el bar con un grupo y nos ayudamos unos a los otros. A veces tengo mil pesos yo o los tienen ellos. Y el señor del puesto me da para que me lleve para casa para comer. Es mejor estar así que tener plata".

O'Neill jugó en Nacional, Juventus, Cagliari y Perugia, vistió los colores del seleccionado uruguayo y decidió retirarse a la temprana edad de 30 años. Hoy, 13 años después de su adiós al fútbol, el ex futbolista está orgulloso de la vida que tuvo, disfruta de su realidad y no teme contarle al mundo su historia.

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