Si olvido mi lengua materna
y los cantos que entona mi pueblo,
de qué me sirven mis ojos y oídos,
para qué quiero mi boca.
Si olvido el olor de mi tierra
y no la sirvo como debo,
para qué quiero mis manos,
qué hago yo en este mundo.
Cómo podré admitir la insensata idea de que mi lengua es pobre y endeble, cuando las últimas palabras de mi madre fueron musitadas en evenki.

(Poema de Alitet Nemtushkin, miembro de la minoría china evenki) 

¿Cuándo desaparece una lengua? En términos generales, una lengua desaparece por dos motivos: el primero, porque desaparecen los habitantes de la comunidad que la habla. El segundo, porque una población más fuerte se impone sobre otra.

 La pregunta, incómoda y absoluta, es útil porque interpela no sólo sobre las múltiples causas que pueden llevar a la extinción de una lengua, sino también porque inmediatamente nos abre otros interrogantes más profundos en relación al lenguaje, vinculado a las condiciones en las que existe una comunidad y en las que se reproduce su cultura.

La serie documental "Guardianes de la lengua", que se estrena este miércoles 9 de agosto -en el canal Encuentro de Argentina y para todo el mundo a través de Facebook Live-, recopila las diversas historias de hombres y mujeres cuyas circunstancias los han llevado a convertirse en la memoria viva de sus pueblos.

Cristina Calderón, de 85 años y habitante de Villa Ukika, es la única persona que ha quedado que habla 'yagán', la lengua de la comunidad que habita en la zona más austral del planeta. 

Cada uno de los 8 capítulos, dirigidos por Juan Pablo Tobal y que contaron con el asesoramiento de los lingüistas Santiago Durante y Ana Fernández Garay, recorre realidades distintas de América Latina, desde la región de Magallanes y la Antártica chilena, hasta la Amazonía colombiana, pasando también por Paraguay, Bolivia y Argentina.

"Evidentemente se trata de una problemática común que despierta un interés regional", explica a Infobae la directora general de Canal Encuentro, Fernanda Rotondaro. Y agrega: "Todavía no se estrenó y ya hay varios países interesados en co-producir nuevos capítulos, como Colombia, México y Ecuador. Además, Uruguay quiere comprar y transmitir los 8 capítulos que ya produjimos. Nuestro objetivo es concientizar y sensibilizar a la audiencia sobre este tema, no tan conocido ni abordado por los medios, porque esta desaparición es un fenómeno mundial y podría ocurrir en silencio". 

En América Latina hay una diversidad lingüística muy grande -calculada en unas 500 lenguas-, pero muchas de las lenguas nativas se encuentran en peligro. "Nos interesaba abordar el tema de las lenguas que podrían desaparecer, pero no desde un punto de vista catastrófico, sino desde el punto de vista de la diversidad. Cuando se habla de lenguas originarias se piensa en un todo homogéneo, y esto no es así. Cada capítulo es distinto a los demás, porque son todas historias muy diferentes", dice Rotondaro.

Faustino Matapí es un líder indígena que lucha desde la década del 90 contra la presión de la evangelización cristiana, que hizo que la pequeña comunidad de los upichías, en la Amazonía colombiana, abandone su lengua y sus costumbres. Ahora, a través de proyectos etnoeducativos orientados a la educación multilingüística, busca preservar la memoria de los apenas 80 miembros de su comunidad. 

Una lengua no es, en efecto, únicamente un modo de comunicarse. Se trata por el contrario de una forma de ver el mundo, de un sistema de valores compartido, de una historia, y hasta de una espiritualidad. En suma, de una cultura. Por eso cuando una lengua se pierde, son muchas las cosas que se pierden y no sólo para la comunidad en cuestión; es una pérdida para toda la sociedad.

"No nos interesa la conservación de la lengua por el simple hecho de conservarla, como si fuera una pieza arqueológica. Las lenguas las hablan personas que conforman comunidades. Mucho, no todo, pero mucho de la cultura de esas comunidades se juega en el lenguaje. Cuando hablamos de que 'se pierde una lengua', hablamos de que se pierde una cultura también. Y por eso 'conservar' implica que la gente que habla esas lenguas pueda seguir viviendo en sus propias condiciones. Lengua y Cultura son conceptos profundamente relacionados", explica por su parte el lingüista Santiago Durante, que participó del documental.

El problema de la cultura, sin embargo, se encuentra condicionado por otro, el de los recursos económicos. Las comunidades recorridas por la serie documental son además comunidades profundamente vulnerables, lo que vuelve el problema mucho más amenazante.

El ejemplo contrario, explica Durante, es el de lenguas como el vasco y el catalán, en España. "Hubo una generación, durante el franquismo, que dejó de hablarlas. Ahora estas lenguas fueron recuperadas, pero esa recuperación sólo fue posible porque se trata de comunidades con poder económico, y esto es importante tenerlo claro".

"Hay que pensar en un niño. Sólo va a tener ganas y la voluntad de aprender una lengua si se siente parte o si tiene ganas de ser parte de esa comunidad. Ahí tiene mucho que ver el Estado en relación a las políticas de respeto a las comunidades indígenas", aclara.

Durante casi dos siglos se creyó que la lengua chaná, una de las más antiguas de Argentina, había desaparecido. Pero a principios de 2005, don Blas Jaime de 83 años, de Paraná, Entre Ríos, declaró hablar la lengua. Desde entonces don Blas trabaja sin descanso para difundirla y revitalizarla.

La serie "Guardianes de la lengua" se podrá ver a través del Facebook Live de Canal Encuentro todos los miércoles durante 8 semanas a la 1:30 GMT (22:30, hora argentina). Después del estreno de cada capítulo, el mismo podrá encontrarse en la página del canal.

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